Expectativas negativas convergen con la desaceleración de la economía

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El Imacec del primer trimestre del 2019 ha sido un duro llamado de atención a las autoridades económicas y una convocatoria a analizar los problemas de fondo de la economía nacional. Dicho Imacec mostró un crecimiento de 1,8% en comparación con el mismo período del año anterior. Esto significa que en los primeros 12 meses del Gobierno del Presidente Piñera, la economía creció al mismo ritmo que el promedio anual del Gobierno de Michelle Bachelet. Esto es un serio golpe a las expectativas que generó la campaña electoral del actual Mandatario.

El mal desempeño económico evidencia algo muy duro de aceptar para las actuales autoridades. El Gobierno de Piñera recibió una economía en que el crecimiento se venía acelerando. En efecto, luego que en el primer trimestre del 2017 el Imacec mostró una caída de -0,4%, a partir del segundo del año indicado se inició un acelerado proceso de recuperación. Fue así como en los trimestres siguientes la economía creció 0,4% en el segundo, 2% en el tercer trimestre; 3% en el cuarto y 4,7% en el primer trimestre del 2018.

Como contrapartida, bajo Piñera la economía ha venido de más a menos. En efecto, en el segundo trimestre del año 2018 el crecimiento alcanzó el nivel más alto del período analizado (5,3%). Sin embargo, en el tercer trimestre, comparado con el mismo período del año anterior, alcanzó un 2,6%; mejoró un tanto en el cuarto trimestre al crecer un 3,6%, para derrumbarse en el primer trimestre de este año a un 1,8%.

Una economía altamente dependiente del sector minero

A lo largo del Gobierno de Michelle Bachelet, la entonces oposición sostuvo que el desempeño mediocre de la economía nacional era producto de las reformas impulsadas por la administración. El Gobierno anterior se defendía señalando que tal como en la primera administración de Sebastián Piñera, el crecimiento económico dinámico estuvo asociado al fuerte crecimiento de la economía mundial y al alto precio del cobre; bajo Bachelet la desaceleración era resultado en medida importante de la desaceleración de la economía mundial y el consecuente bajo precio del cobre.

Más allá de los debates con estrechos objetivos políticos, el gráfico número 1 deja en evidencia una alta correlación entre el desempeño del Imacec minero y el Imacec total. Pese a que la minería representa solo el 15% del PIB, su desempeño determina la variabilidad del Imacec total.

Como ejemplo se pueden analizar dos momentos del período: se observa en primer lugar que, entre junio del 2016 y junio del 2017, el Imacec minero experimenta fuertes decrecimientos trimestrales: -4,6% a junio; -5,1% a diciembre del 2016; -16,3% y -4,8% en el primer y segundo trimestres del 2017, respectivamente. Ese proceso va acompañado de las peores cifras del Imacec total. En efecto, en junio del 2016 el Imacec total crece en 1,3% comparado con el mismo período del año anterior; en 1,8% en el tercer trimestre, un 0,7% en el cuarto, para caer en un 0,4% en el primer trimestre del 2017.

Como contrapartida en el tercer trimestre del 2017m como efecto del fuerte aumento del precio del cobre, se inicia un fuerte aumento del Imacec minero, alcanzando una cifra de 5,7%; un 8% en el cuarto trimestre del 2017, un 19,2% en el primer trimestre del 2018 y un 4,9% en el segundo del mismo año.

¿Qué ocurre con el Imacec total? El tercer trimestre del 2017 crece un 2%; un 3% en el cuarto del 2017; y un 4,7% y 5,3% en el primer y segundo trimestres del 2018, respectivamente. Finalmente, el Imacec minero se debilita a partir del tercer trimestre del año pasado y ello se traduce en un pobre desempeño del Imacec total en los últimos tres trimestres. Todo esto implica que en el período bajo revisión, con bastante independencia de las políticas económicas internas aplicadas, el crecimiento de la economía está estrechamente asociado al desempeño de la economía internacional y su efecto sobre el precio del cobre.

La importante incidencia del sector minero, en particular del cobre, en el desempeño económico de corto plazo, exige preguntarse sobre la evolución en el largo plazo de la producción de cobre. En el cuadro número 2 se observa la trayectoria de la producción de cobre en Chile y el mundo. Es interesante, en primer lugar, observar la participación de nuestro país en la producción mundial de cobre. Dicha participación pasó de 13,8% en 1980 a un máximo de 35,2% en el 2005, para retroceder luego de forma sistemática hasta alcanzar una participación de 27,2% en el año 2017. Más preocupante aún, atendida la gran dependencia de la economía nacional de la producción cuprífera, es la caída de la producción en términos absolutos que se observa en el último año comparada con el 2015.

Otros antecedentes sobre el desempeño sectorial

El sector industrial ha presentado, a partir de julio del 2018, un comportamiento muy negativo. En efecto, luego que durante los primeros 6 meses del año 2018, según el INE, el sector industrial presentó un comportamiento muy dinámico (en particular en los meses febrero, marzo y abril), a partir de julio el retroceso es significativo con la excepción del cuarto trimestre del año recién pasado. En lo que va del año 2019, el crecimiento en 12 meses ha sido negativo, mostrando una caída de -1,7% promedio en comparación con los mismos períodos de año anterior. Las cifras de la Sofofa que corresponden a las empresas más grandes presentan un mejor desempeño, aun cuando la tendencia a la baja en los últimos meses es bastante clara.

El sector industrial ha presentado, a partir de julio del 2018, un comportamiento muy negativo. En efecto, luego que durante los primeros 6 meses del año 2018, según el INE, el sector industrial presentó un comportamiento muy dinámico (en particular en los meses febrero, marzo y abril), a partir de julio el retroceso es significativo con la excepción del cuarto trimestre del año recién pasado. En lo que va del año 2019, el crecimiento en 12 meses ha sido negativo, mostrando una caída de -1,7% promedio en comparación con los mismos períodos de año anterior. Las cifras de la Sofofa que corresponden a las empresas más grandes presentan un mejor desempeño, aun cuando la tendencia a la baja en los últimos meses es bastante clara.

Los problemas del sector industrial son aún más graves si se toman cifras de un período más largo. De hecho, el gráfico número 2 deja en evidencia el claro estancamiento del sector industrial desde el 2011. El índice de producción industrial en marzo de 2019 (103,01) fue apenas superior al de diciembre de 2011 (102,54). Su máxima nivel se alcanzó en noviembre de 2016 (105,72).

En el mercado laboral las noticias tampoco son auspiciosas

En el contexto de lo desarrollado más arriba, es natural que el mercado de trabajo no muestre un gran dinamismo. Como se observa en el cuadro número 5, la tasa de desempleo a nivel nacional no mostró variaciones entre el trimestre móvil enero-marzo 2018 y el mismo período del 2019 (6,9%). Distinto fue el caso en la Región Metropolitana, donde la tasa de desocupación subió levemente de 7% a 7,1% entre los dos trimestres móviles indicados.

Se ha argumentado con cierta razón que el fuerte incremento de la migración incide en la tasa de desempleo. No obstante, la ocupación tampoco muestra un gran dinamismo. En efecto, como se muestra en el cuadro número 6, a nivel país la ocupación creció entre enero-marzo del 2018 y el mismo trimestre móvil del 2019 en 97 mil puestos de trabajo. En el caso de la Región Metropolitana, prácticamente no hubo variación.

En este contexto, es esperable que las remuneraciones reales presenten un bajo dinamismo.Como se observa en el gráfico número cuatro, mientras que desde mayo, el segundo semestre del 2016, las remuneraciones reales experimentan un fuerte crecimiento hasta enero del 2018, a partir de ese mes se estancan, para recién experimentar un leve crecimiento hacia finales del 2018 y principios del 2019.

Contenido publicado en El Mostrador.

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