Gobierno estudia subir arancel a la harina y salvaguardias al trigo

Publicado : 12 Mayo, 2007 en Prensa

Ad valorem En el caso de la harina de trigo, la opción que suena como más factible consiste en elevar el arancel ad valorem, es decir, el 6% que se aplica en forma ordinaria a los productos que se internan en el país, que podría llegar hasta 31,5%, máximo autoimpuesto por Chile ante la OMC.

Si bien hay quienes se muestran partidarios de subir este porcentaje, Rojas asegura que hay que ser extremadamente cautelosos con este tema, ya que, de elevarlo, es preciso hacer concesiones, como entregar cuotas libres de arancel.

Manuel Riesco, presidente de Fedecereales, afirma que hay que subir el arancel consolidado ante la OMC sobre el 70% y dijo que, como gremio, están dispuestos a entregar cuotas libres.

En tanto, para el trigo se baraja la aplicación de salvaguardias, para lo que se está realizando un trabajo conjunto con los otros ministerios.

Otro de los temas que están actualmente en el tapete es la extensión del período en que rigen las salvaguardias, tanto por parte de los productores nacionales como de las autoridades ligadas al mundo agrícola.

El ministro de Agricultura se mostró dispuesto a revisar la ley de salvaguardias vigente, que establece que éstas pueden aplicarse por un período de “1+1”.

Esto significa que las salvaguardias pueden hacerse efectivas durante un año y luego renovarse por igual período, mientras que otros países poseen un sistema “4+4”, que permite aplicar la medida de resguardo a la producción local durante un lapso mayor.

Qué son La arancelización consiste en aumentar desde el 6% vigente que se aplica a todos los productos que ingresan al país hasta un máximo de 31,5%, que es el máximo consolidado ante la OMC.

En tanto, las salvaguardias constituyen una sobretasa que se aplica a la internación de harina y trigo desde Argentina, originada a partir de la fijación de precios trasandina, ya que a juicio de los productores nacionales generaba una distorsión.

Expertos desdramatizan efectos por término de banda de precios del trigo y dicen que salvaguardia y políticas focalizadas son la opción Dado el alto precio del trigo, expertos de centros de estudio desdramatizan el efecto del fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que establece que Chile debe eliminar la banda de precios para las importaciones de trigo, aunque reconocen que la medida afecta a los pequeños agricultores, para los cuales deberían buscarse medidas especiales.

Para Luis Eduardo Escobar, de la Fundación Chile 21, y Tomás Flores, del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), el fallo de la OMC era perfectamente previsible. “No había manera de justificar ese tipo de protección”, dice Flores, mientras que Escobar recuerda que siempre la OMC ha tratado de que Chile termine con ese esquema que “en el fondo era un subsidio implícito que pagaban todos los chilenos”.

El impacto no es tan grave aún porque el precio internacional del trigo es alto y en la medida que la economía mundial siga creciendo esos valores se mantendrían altos. No obstante, la situación se ve agudizada por la distorsión de impuestos especiales que tiene Argentina para las exportaciones de trigo, donde privilegia los embarques de harina hacia el exterior y eso hace que el precio del trigo caiga en Chile.

Flores no ve otra alternativa que la salvaguardia: “El fin de la banda no significa la extinción del trigo chileno, afortunadamente el grano se está usando como alimento para los salmones, generando espacios para ajustarse”.

Escobar señala que un tercio de los productores trigueros son competitivos y son los que tienen mayor superficie plantada (alrededor de 400 mil hás); otro tercio son competitivos dependiendo de cuál sea el nivel de precios. El resto son los agricultores pobres del secano costero, sector al que en su opinión debieran enfocarse las políticas, dice.