La coartada española

Publicado : 01 Diciembre, 2011 en Portada, Prensa

Por María de los Angeles Fernández

Que la socialdemocracia venía perdiendo terreno en el llamado Viejo Continente no es un misterio para nadie. El resultado de las parlamentarias europeas de 2008 visibilizó, además, una contradicción: ¿Cómo era posible que triunfaran sectores políticos proclives a la especulación financiera y causantes de la crisis? En ese marco, lo ocurrido el 20N español no es un simple dato. Por los vínculos históricos y el compromiso político y afectivo, no deja indiferente a nadie. A la tristeza de un sector por la debacle que enfrenta un PSOE que llegó a impulsar lo que se llamó el tercer pilar del Estado de Bienestar con la llamada "Ley de Dependencia", se suma el entusiasmo de quienes aspiran a ver en ello el episodio que certifique la inviabilidad definitiva del mismo Estado de Bienestar.

Como sea, el punto es que el apoyo entregado al Partido Popular proporciona a algunos una coartada para intentar asestarle a este tipo de Estado un tiro de gracia, adjudicándole la responsabilidad por su supuesta incapacidad para enfrentar con éxito los desafíos de la globalización. Pero sabemos que eso no es cierto. El origen de los males inmediatos, más que en una crisis fiscal del Estado de Bienestar, se encuentra en la burbuja inmobiliaria producida por las prácticas especulativas de las rentas del capital, y la consiguiente presión fiscal ocasionada por la decisión gubernamental de salvar los bancos. El Estado español, aun con un patrón de crecimiento que descansaba en exceso en la construcción residencial y la actividad inmobiliaria, había mostrado capacidades razonables de equilibrio fiscal.

Resulta indispensable para el progresismo sincerar el origen de la crisis, al menos, por dos motivos: uno, de tipo práctico, destinado a develar falacias que buscan confundir síntomas con causas, y otro, político-programático, en la perspectiva de pensar más seriamente las articulaciones entre derechos y gestión del riesgo con el modelo de desarrollo que se adopte. De ello deriva la necesidad de dar respuestas a los dilemas de la productividad económica, la sustentabilidad ambiental y las lógicas de funcionamiento del Estado, en particular las de tipo regulatorio. Estas y otras preocupaciones se vienen reflexionando en el "Taller de nuevo progresismo latinoamericano", de las fundaciones Chile 21 y Ebert, bajo el supuesto de que recrear el ideario progresista pasa menos por el pasado de Europa que por el rescate de experiencias valiosas que acontecen en nuestra región.

Publicado en “La Segunda” el 30 de noviembre de 2011