Tormenta perfecta en el Caribe

Publicado : 09 Noviembre, 2011 en Portada, Prensa

Por Gabriel Gaspar

Los países de la cuenca del Caribe pueden enfrentar en el mediano plazo una tormenta perfecta. México, Centro América, Colombia y Venezuela, más las islas del Caribe tienen ante sí una alineación de circunstancias difíciles.

En primer lugar, son países particularmente sensibles a los vaivenes de la economía estadounidense, cuyo pronósticos es reservado. Una crisis en EEUU o una desaceleración, repercutiría, entre otros aspectos, en una merma del principal socio comercial, en una reducción de las remesas de los inmigrantes, en una caída del turismo, amén de una menor inversión.En suma, una sumatoria de circunstancias adversas. 
Pero no es todo, el próximo año Venezuela tiene elecciones presidenciales. El oficialismo sigue férreamente liderado por el presidente Hugo Chávez y la oposición se ha comprometido a llevar un candidato único a definirse en febrero. Hasta ahí todo normal en una democracia, lo que no se puede prever es si este proceso generará o no una polarización como ha ocurrido en ocasiones anteriores.

Venezuela es uno de los principales socios comerciales de varios países de esta región: de Colombia, de Cuba, de Nicaragua y de muchas de las pequeñas islas caribeñas. Para la mayoría es la principal fuente de abastecimiento de petróleo. Mediante el pacto de Petro Caribe, Venezuela subsidia solidariamente a muchas economías de la región.
Por tanto, los países de la cuenca del Caribe pueden enfrentar en los próximos meses una doble amenaza a sus economías: las consecuencias de una recesión estadounidense junto a una posible polarización en Venezuela y sus repercusiones. 
¿Qué hacer? Bueno, lo que muchos están haciendo ya, preparando un Plan B en caso de crisis (que se puede complicar más con eventuales desórdenes europeos). Entre ellos destaca la pro actividad del nuevo gobierno colombiano que ha desplegado una activa búsqueda de nuevos socios en otras regiones del planeta (Asia en especial) y en el sur de nuestro continente.

Sudamérica está mejor posicionada, porque no depende tanto de la economía estadounidense, aunque si ésta representa una parte importante de su comercio global. Pero Brasil, Argentina, Chile y Perú mantienen una activa relación con Asia Pacífico. Venezuela también posee un fuerte intercambio con China. 
Lo bueno de lo malo, o la oportunidad que brinda este eventual escenario desafiante, es que puede incentivar una mayor complementariedad entre los países de la región, especialmente con los países sudamericanos. Los más de US$ 50 mil millones de empresas chilenas invertidos en América Latina muestran uno de los caminos posibles. No sólo es oportunidad para más comercio, sino también para más integración concreta.