El campo minado del retorno

Publicado : 12 Octubre, 2011 en Portada, Prensa

Por María de los Angeles Fernández

Desconcierto grafica bien lo que Michelle Bachelet produce en el escenario político chileno. Lo hizo con su propia coalición, cuando las encuestas terminaron imponiéndola como candidata presidencial. Lo hizo como Presidenta, logrando la inédita adhesión de más de 80% al dejar su mandato. Lo hizo con los analistas, quienes vieron superados sus marcos teóricos frente al vínculo especial que logró con la ciudadanía (para resolverlo, optaron por la ocurrente denominación de “cariñocracia”). Lo sigue haciendo ahora, cuando situaciones que eclipsarían a cualquiera que no fuera ella, tales como la gestión del terremoto y la distancia, no parecen minar sus posibilidades electorales. Pero es que no quieren escucharla, y eso que ha advertido que no se le pueden aplicar los códigos usuales para evaluarla.

Al parecer, un importante sector de la Concertación apuesta a no innovar, confiado en que su retorno, por vía automática, retrotraerá las cosas al punto que consideran nunca debió ser alterado. Se asume que, así como logró la banda presidencial por primera vez para una mujer, también podrá superar el “techo histórico” que, según palabras de Jocelyn-Holt, representa la reelección para cualquier ex presidente. Recordemos que no existen precedentes. Pero es conveniente explorar posibles riesgos. En primer lugar, el de recibir una suerte de “abrazo del oso”, al ser aclamada por una coalición que, cuando partió a Nueva York, tenía el 32% de adhesión y hoy recoge tan sólo 17%. En segundo, el Gobierno no trepidará en lanzar una ofensiva “fiscalizadora”, difundiendo hechos de su gestión que puedan opacarla.

Pero las críticas no surgirán solamente de la vereda de enfrente. Desde su propio mundo, no son pocos los que consideran que pecó en su aversión al riesgo. Se eludieron, así, las reformas más profundas que hoy la ciudadanía demanda, como la tributaria y la laboral. Por otro lado, no se aprovechó el superávit fiscal para mejorar la productividad de la economía y su capacidad competitiva, amén de no fortalecer al sector público. En este marco, poco puede ayudar el intento de mimetización con ella que, por estos días, ensaya su ex ministro de Hacienda.

Por último, como compensación, no cabe duda de que dispone de una importante reserva de influencia en las mujeres. En todo caso, las encuestas deben ser miradas con detención en cuanto a diferencias por sexo. El apoyo que la ex presidenta concita se refleja en preguntas con formulaciones distintas.

Publicado en “La Segunda” el 12 de Octubre de 2011