Carlos Ominami y la situación de la ex Presidenta: “Critico la idea de que lo mejor que puede hacer Bachelet es no hablar. Es un antiliderazgo”

Publicado : 26 Septiembre, 2011 en Prensa

El Mercurio 24 Septiembre 2011 Cuerpo C p. 4 Política

 

El ex senador socialista califica como “un avance” el proceso de discusión respecto al futuro de la Concertación. Sin embargo, cuestiona la reafirmación de Andrade y Walker por el eje histórico del bloque opositor. El dirigente cree que el Partido Socialista se dirige hacia “la decadencia política”.

Un primer borrador de más de 300 hojas descansa en el escritorio de Carlos Ominami en la Fundación Chile 21. El ex senador anuncia que en las próximas semanas el texto estará terminado, que sólo faltan detalles. Además, el ex PS divide su tiempo en algunas asesorías al PRO y en preparar el foro progresista de noviembre, que tendrá como norte la consolidación de una idea de progresismo de América del Sur.


No obstante, Ominami sigue con atención el debate al interior de la Concertación, el cual celebra como un avance. Eso sí, critica la insistencia en el eje histórico, y cree que éste es el momento para que la ex Presidenta Bachelet entre a la discusión política del país.

-¿Cómo evalúa la discusión al interior de la Concertación respecto de su futuro?

-Es un avance. Se rompe un inmovilismo en el que las cúpulas de la Concertación se habían instalado. Plantea una discusión que tiene futuro, como no tenía ningún futuro el planteamiento que algunos habían dicho que era esencial: la defensa de la Concertación y de su obra. Pero también entiendo que es un proceso que aún genera fuerte diferencia entre las cúpulas.

-En mayo de 2010 usted dijo que era indispensable “concordar un nuevo modelo de coalición más amplia”. ¿Cree que el debate en la Concertación va por ese camino?

-Va hacia allá. Modestamente, declaro mi satisfacción por cómo han ido avanzando las cosas que dijimos en su momento, y que fueron víctimas de un fuerte cuestionamiento. Los presidentes de partido juraban que la Concertación tenía que “enchularse”. Eso sí, todavía me preocupa que sea una discusión superficial, donde algunos están buscando que sea Bachelet quien los venga a salvar.

-El líder de la DC, Ignacio Walker, y del PS, Osvaldo Andrade, han reafirmado la idea del “eje histórico”. ¿Qué le parece esa discusión?

-Esa posición provoca confusión. Comparto la necesidad de que este país funcione sobre la base de un entendimiento entre el centro y la izquierda. Pero eso no es lo mismo que la relación privilegiada entre el PS y la DC. El partido democratacristiano no copa el centro político, una parte importante fue arrebatada por la derecha. Y el PS es cada vez menos representativo del progresismo y de la izquierda. El PS va en la vía de transformarse en lo que fue el PS italiano, que ocupaba posiciones de poder pero definía sus acciones como acompañante de la DC. Es importante la convergencia de centro e izquierda, pero eso requiere un centro que exprese con sinceridad sus decisiones y una izquierda que haga lo propio.

-En la Concertación ya hay dirigentes que cerraron la puerta a un entendimiento con el PRO.

-Demuestran que no aprendieron la lección de la última elección. En el caso del PRO, y del propio Marco, está pasando lo mismo que pasó en la elección presidencial. Cuando empezamos a avanzar seguían diciendo que todo tendría un final. No fue así. Este eje DC-PS es muy conservador y propone muy poco. Si se pretende reconcursar sin cambios mayores, la que puede salir muy debilitada es la ex Presidenta.

-¿Hay alguna autocrítica respecto del papel que ha desempeñado Marco Enríquez en este período?

-Marco ha hecho todo lo posible por estar. Me consta que ha sido activo en recorrer el país, buscar proyección internacional y asumir la tarea desgastante que es inscribir el partido. Y creo que en lo de Marco hay una señal de madurez y respeto por la autonomía del movimiento social, de entender que tiene una visión muy crítica de la política.

El rol de Walker

-¿Cómo evalúa el rol que ha cumplido Ignacio Walker en el debate en la Concertación?

-Ignacio es un buen exponente de lo que fue la Concertación, pero le cuesta mucho entender los nuevos tiempos. Él no comparte un análisis que es ampliamente mayoritario en la sociedad chilena: se requiere una coalición transformadora y no una coalición que muera en la anestesia respecto al movimiento social. Además, proyectar una posición de centro fuerte en el cuadro no es una tarea fácil para la DC, que vive en una excepcionalidad histórica: es el único partido con relevancia que aspira a ser un partido de centro y no de derecha.

-A su juicio, ¿Walker es un obstáculo para la consolidación de una nueva coalición?

-Walker ha resucitado una tesis que fue combatida en la Concertación, que es la idea de la “coalición chica”. Walker dice que no se piensa en una coalición sin el centro, pero sí la ha pensado sin el PPD y sin los radicales, y con la exclusión de todas las fuerzas emergentes. Les dice muy poco a las nuevas generaciones.

-¿Lo ha decepcionado la postura que ha asumido el PS en este debate?

-Hace mucho tiempo que no tengo ilusiones en el PS. De hecho, creo que el PS inició, inexorablemente, su ida hacia la decadencia política. Y tiene muchos antecedentes, uno de ellos fue el entendimiento municipal con la DC en 2008. O luego con la candidatura ficticia de Insulza a la presidencia. Y advierto que ese eje histórico en Italia, que fue muy exitoso, entre la DC y el PS, hoy prácticamente quedó en nada.

-Hace unos días el senador Guido Girardi afirmó que el PPD debía estar dispuesto a asumir una “travesía por el desierto”, si fuese necesario.

-Yo entendí de lo que dice Guido que uno tiene que ser capaz de poner sus propias convicciones en algún momento. Si ellas te llevan a una soledad, habrá que asumirla. No se trata de imponer el camino propio sólo por el gusto de hacerlo. Alguien tiene que anteponer sus convicciones y estar dispuesto a hacer esfuerzos. Tengo la sensación de que el mundo político está en un proceso de descomposición en las ideas y de cansancio en sus directivas.

-¿Cree que hay cierta responsabilidad de la “generación de recambio” de la Concertación en el debate por el futuro del bloque?

-A la nueva generación le ha costado mucho constituirse, quizá porque no ha sido suficientemente rupturista. No se reconocen como un liderazgo distinto. Quienes fuimos de la Concertación lo hicimos condicionados hacia la estabilidad. Pero las nuevas generaciones ya no están en eso, y los nuevos dirigentes no han sido capaces de representar ese espíritu.

-En este escenario, ¿cree que el regreso de Michelle Bachelet es más difícil?

-La ex Presidenta ha tomado una opción de no opinar de política, pero al mismo tiempo no hay ninguna revisión crítica de lo que se hizo durante su gobierno. Eso puede presentar serios problemas.

-¿Bachelet debería explicitar su opción presidencial?

-Creo que los liderazgos se ven en los momentos difíciles. Critico la idea de que lo mejor que puede hacer Bachelet es no hablar. Es un antiliderazgo. Ellos tienen que ser capaces de alumbrar y orientar en los momentos difíciles. Hay quienes dicen “arreglen sus cosas, pongan la alfombra roja y yo camino por ella”. Esos son candidatos, pero creo que los liderazgos se construyen de manera distinta, tienen que acompañar a los suyos en momentos difíciles, abrir caminos y generar orientación.

-Entonces, a su juicio ¿en este “momento difícil” debería reaparecer la ex Mandataria?

-Los liderazgos tienen que ayudar a resolver los problemas, si no es muy fácil. Esto no es solamente con los liderazgos presidenciales, es con todos. Hay una cierta fatiga y la nula disposición a hacer esfuerzos. Los estudiantes están corriendo el riesgo de perder el año, han marchado, se exponen a la represión. Yo pregunto ¿cuál es el esfuerzo del mundo político?, y alguien me podría decir “¿Qué haz hecho tú?”, y creo haber tomado riesgos y haber pagado las consecuencias. Veo un mundo político que no pierde asco. Quieren ser candidatos con el mismo sistema binominal y el mismo padrón electoral.

-¿Es factible llegar a un solo candidato presidencial de la oposición?

-La oposición tiene que establecer formas democráticas, y si podemos establecer una gran primaria, entonces hay que ir por una gran primaria. Si esas condiciones no están se podrán hacer acuerdos republicanos en torno a quién tenga la primera opción. Todo lo que huela pensar las cosas en función del retorno del poder es lo que va a hacer más difícil ese retorno. La ciudadanía no está disponible para entregar el apoyo.

“La ex Presidenta ha tomado una opción de no opinar de política, pero al mismo tiempo no hay ninguna revisión crítica de lo que se hizo durante su gobierno. Eso puede presentar serios problemas”.

“El partido democratacristiano no copa el centro político, una parte importante fue arrebatada por la derecha. Y el PS es cada vez menos representativo del progresismo y de la izquierda”.

“Hace mucho tiempo que no tengo ilusiones en el PS. De hecho, creo que el Partido Socialista inició, inexorablemente, su ida hacia la decadencia política”.