¿Puede disminuir la desigualdad bajo el modelo económico neoliberal?

Publicado : 02 Agosto, 2011 en Portada, Prensa

Por Carlos Fortin | Fundación Chile 21 – Instituto de Estudios del Desarrollo/U. de Sussex, Reino Unido

Acabo de regresar al Reino Unido después de pasar seis meses en Chile, donde hay un intenso debate público sobre políticas de desarrollo en el cual la cuestión de la desigualdad aparece como central. Ello se debe sin duda a que, a pesar de que el país ha tenido un crecimiento económico importante en las últimas dos décadas, ha habido una reducción substancial de la pobreza, y los sucesivos gobiernos hasta el año pasado se manifestaban al menos externamente en favor del igualitarismo, Chile parece ser hoy un país muy desigual. Su coeficiente de Gini es .52, el decimonoveno peor del mundo, y se ha mantenido esencialmente sin cambios desde 1990. Algo obviamente ha andado mal.

Aparece así un joven economista formado en Chicago, Claudio Sapelli, para sostener en un libro reciente que el problema es cómo usted mide la desigualdad. “Bien”, escribe en las primera páginas, “así que Chile tiene un alto Gini. … Y qué?” Su respuesta es que cuando se utiliza la medida apropiada, resulta que la desigualdad en Chile está disminuyendo.

Para llegar a esa conclusión adopta lo que denomina un enfoque “dinámico”. El Gini convencional, argumenta Sapelli, es una medida de“stock” basada en análisis transversales. Lo que se necesita es una medida que capture cambios en la desigualdad a través del tiempo. En ausencia de datos de panel para Chile una buena segunda opción es el análisis de cohorte.

Sapelli divide la población en cohortes basadas en el año de nacimiento (a partir de 1902 hasta 1978) y calcula el coeficiente de Gini para cada cohorte para cada año de 1957 a 2004. Si se diagraman en el tiempo, los coeficientes parecen sugerir que hay tres períodos. La curva al principio es plana, pero comenzando con las cohortes nacidas a comienzos de los años 30 hay un deterioro que continúa hasta las cohortes nacidas en los años 50. La distribución de ingresos experimenta luego una mejora, comenzando con las cohortes nacidas a principios de los años 50 y especialmente después de la cohorte nacida en 1959. La mejora sería estadísticamente significativa y numéricamente importante: de cerca de 9 puntos en el índice de Gini.

La metodología y sus resultados han sido celebrados como un avance decisivo por los defensores del modelo económico del neoliberal que ha prevalecido en Chile desde la dictadura de Pinochet. Otros han sido más cautelosos. Para comenzar, Sapelli no ofrece una explicación clara de los mecanismos por los cuales se supone que la desigualdad estaría disminuyendo. Su hipótesis inicial de que el fenómeno era debido a los aumentos en oportunidades educativas no fue confirmada por los datos. Se ve entonces forzado a descansar como variable explicativa en el concepto estadísticamente problemático de retornos a la experiencia, que habría disminuido debido al aumento de la movilidad ocupacional; reconoce, sin embargo, que ésta es apenas una hipótesis que requiere de prueba y que deja para un trabajo futuro.

Más seriamente, Sapelli no explica por qué, si la desigualdad está disminuyendo, el Gini total sigue siendo prácticamente igual. Aquí, Sapelli sugiere casi de pasada que si bien la mejora no es perceptible hoy, lo será en el futuro. Esto, por supuesto, no es muy convincente; me trae a la memoria el comentario de mi ex-jefe en la Comisión del Sur y actual Primer Ministro de la India, Manmohan Singh, que una vez dijo que el largo plazo era el último refugio de las políticas fracasadas.

Con todo, las preguntas planteadas por Sapelli y sus datos y conclusiones merecen un análisis más detallado. Es precisamente lo que están haciendo mis colegas en la Fundación Chile 21. Más noticias al respecto un futuro próximo.


Artículo publicado en inglés en el blog del Grupo de Globalización del Instituto de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Sussex