Italo Nolli, el Ministro del Interior y los Derechos Humanos

Publicado : 01 Abril, 2011 en Portada, Prensa

Por Osvaldo Torres | Antropólogo. Miembro del directorio de la Fundación Chile 21

En un país con una democracia semi presidencial, el ministro Hinzpeter habría cesado en sus funciones luego de sus dichos respecto del asesinato de dos integrantes de la PDI. Afirmó:“la verdad es que asesinar a un policía, aunque suene duro, es más grave que asesinar a un ciudadano común y corriente en el orden de sociedad en que nosotros nos hemos dado”.

Ahora bien, no estamos en un régimen semipresidencial o parlamentario,  entre otras cosas por el carácter autoritario con que se impuso y posteriormente se reformó la actual Constitución, lo que permite que estas afirmaciones pasen sin provocar un efecto político.

Así las cosas, nos enfrentamos a la siguiente pregunta: ¿por qué Hinzpeter concibe que hay muertos de primera y segunda clase en lo gravoso del hecho mencionado?

Primero, el Ministro parece confundir la muerte de los policías con la función de éstos. Sin duda, a quien la sociedad le da las armas para que nos proteja, tiene una función de un valor diferente a otra (pero no su vida). Esto es innegable y por ello la ley les otorga un sistema previsional distinto al del resto de  los chilenos, así como un conjunto de otros privilegios en salud, acceso a la educación de sus hijos, etc.

Pero junto a ciertos riesgos y privilegios, el funcionario público que porta armas autorizado por el Estado, tiene la obligación de respetar la ley y la vida de los demás. Y es este punto el que el Sr. Ministro no considera, cuando se trata de aquellos funcionarios públicos que, en el ejercicio de sus funciones, violaron los derechos humanos en el período de la dictadura.

Es sabido que no todos los crímenes son violaciones a los derechos humanos, pues aquellos que cometió  el recientemente abatido delincuente Italo Nolli contra dos abnegados policías es un hecho atroz y repudiable, pero no una violación a los derechos humanos. A su vez, no toda violación a los derechos humanos es un crimen, como es el caso de la autoridad municipal que persigue con ley en mano a los comerciantes ambulantes de la ciudad de Temuco, que no teniendo permiso buscan un ingreso para alimentar a sus familias, en una clara lucha por su derecho al trabajo.

Lo anterior no es trivial, pues tiene un efecto en las políticas del actual Gobierno. Por ejemplo, al no guiarse por la doctrina de los Derechos Humanos, se está implementando una política que no apoya el esclarecimiento de los casos de ejecutados políticos y desaparecidos, pues ese ministerio no ha querido hacerse parte de las más de 700 causas judiciales presentadas a favor de 900 personas, en cuyos asesinatos no se ha hecho justicia por décadas y tienen la categoría de violaciones a los derechos humanos.  Esos muertos, “aunque suene duro”, valen lo mismo que los dos policías asesinados recientemente.

Y, así como el Gobierno se hizo parte de la querella por el asesinato del ex Presidente Frei Montalva, si considerara la igualdad ante la ley de aquellas personas que aun buscan justicia, debería hacerse parte también de las 700 querellas  mencionadas y no argumentar que éstas no fueron presentadas por sus familiares; en estas muertes no está  involucrado sólo el interés de las familias, es el interés del país también.  Se agrega a esto  la actual política que ha venido desmantelando al Departamento de la PDI que hizo la persecución a los criminales que violaron los derechos humanos, en una clara decisión que le resta eficacia a la persecución de estos delitos.  Junto a ello la parálisis jurídica de la Oficina de derechos humanos del ministerio del interior para apurar las causas, a la vez que se le otorga “salida dominical” al General  que fue jefe de la CNI, penado por crímenes de derechos humanos.

Todo lo anterior, desde los dichos del Ministro hasta las acciones señaladas, colocan al actual gobierno en una  posición que contradice el proceso de consolidación de una cultura de los derechos humanos como cultura compartida por todos los chilenos que desean vivir en una sociedad democrática.

Publicado en “La Tercera – Blog” el 01 de Abril de 2011