Elecciones peruanas

Publicado : 01 Junio, 2011 en Portada

Por Gabriel Gaspar | Director Programa Análisis de Coyuntura – FES; Fundación Chile 21

La inminente segunda vuelta en Perú esta cargada de incertidumbre, entendible porque una gran parte del electorado se quedó sin candidato.

Este escenario tiene un ingrediente más complicado: aunque de vertientes diferentes, los dos finalistas tienen antecedentes autoritarios. Justo es decir que Keiko Fujimori no es responsable de los delitos de su padre, pero su entorno es el mismo, y muchos se preguntan si también será su entorno de gobierno. Humala encarna el rechazo al modelo, pero sus actitudes en el pasado no destacan por una adhesión irrestricta a la democracia. Todos podemos cambiar, pero construir confianza siempre lleva tiempo.

Las encuestas además adolecen de dificultades. Es probable que muchos electores estén racionalmente convencidos de que deben votar por Keiko para impedir el triunfo de los nacionalistas, pero les da vergüenza reconocerlo y ocultan su decisión en las mediciones. Al otro lado sucede lo mismo: con tal de impedir cualquier asomo de retorno de dictadura, muchos votarán por Humala. Por otra parte, éste tiene un gran apoyo en las zonas más pobres y lejanas del Perú profundo, lo que impide que su verdadero nivel de respaldo sea recogido a cabalidad en las mediciones. Por tanto, deberemos esperar al domingo en la noche para conocer el resultado.

Lo que sí es esperable y deseable es que la institucionalidad y la fortaleza democrática se profundicen. Cualquiera sea el resultado, el rumbo será mejor si, además de la voluntad ciudadana, se afianzan las instituciones republicanas. Complota contra este afán la descalificadora campaña sucia que se ha vivido en los últimos días. Desactivar la polarización no será fácil. Tampoco ayudan mucho incidentes violentos, como los ocurridos en Puno. Es legítimo el reclamo ambientalista que suscitan explotaciones mineras, pero de allí a ocupar cuarteles militares e incendiar vehículos hay mucha distancia. Por cierto, menos ayuda un gobierno central que anuncia que sólo intervendrá hasta después de las elecciones. Todo ello tiene, como se dice en el Perú, “un tufillo electoral”.

El mejor vecino es el más estable. Para ello se requiere imperio del estado de derecho y respeto a la voluntad del soberano, es decir, la ciudadanía. Eso se llama democracia. Y es preciso reconocer que si los que pasaron a segunda vuelta fueron los candidatos “plebeyos”, se debe a la experiencia reciente, que demuestra que el crecimiento ha sido mezquino con las grandes mayorías.

Publicado en “La Segunda” el 1 de Junio de 2011