Democracia de los acuerdos: Mito y engaño

Publicado : 09 Julio, 2011 en Portada, Prensa

Por Gloria de la Fuente | Directora del Programa Político de la Fundación Chile 21

Desempolvando algunos antiguos textos sobre la redemocratización en Chile y la transición me encontré de golpe con este manido concepto de la “democracia de los acuerdos”, tan revisitado estos últimos días a propósito de las flamantes y sospechosas entrevistas dadas por selectos miembros de la elite criolla.

No hay que leer el diario para darse cuenta que la actual administración atraviesa por un problema de grueso calibre que, de no mediar solución, va directo a una crisis de gabinete y de gobierno. Tampoco hay que ser demasiado letrado para comprender que este no es un problema exclusivo del Ejecutivo, por cuanto hay también un malestar ciudadano con todo aquello que HOY representa la Concertación y que el corolario de todo este fenómeno se expresa en crecientes manifestaciones donde nuestras instituciones parecen quedarse chicas en su capacidad de responder.

En este cuadro es que estas prominentes figuras señalan que – cito textual- “es la hora de dar un giro hacia los acuerdos” sosteniendo su argumento en la exitosa experiencia de comienzo de los años ’90 que habría facilitado, entre otras cosas, la gobernabilidad y la posibilidad de evitar la regresión autoritaria avanzando “en la medida de lo posible”. No obstante, no hay que engañarse, tal como nos recuerda nuestro Premio Nacional en Ciencias Sociales, Manuel Antonio Garretón, lo que se llamó “democracia de los consensos” durante la redemocratización no fue más que arreglos políticos puntuales sobre aspectos específicos entre gobierno y oposición, cuyo propósito principal fue terminar con la dictadura y, con posterioridad, dar cierta gobernabilidad al sistema en un escenario donde, además, existía (y existe) la amenaza permanente del veto de la minoría y los poderes fácticos. La forma en que se realizó la transición en Chile, no cabe duda, evitó el derramamiento de sangre, pero también suprimió el debate sobre los temas realmente importantes para la sociedad que habrían permitido la existencia de un verdadero modelo consensual.

Por eso, reinstalar la idea de “los acuerdos” como un pacto entre elites políticas, sin un debate que involucre verdaderamente a la ciudadanía puede ser un error. Maquillaje por aquí al sistema electoral, “enchulamiento” por allá a la selección de candidatos, incorporación ansiosa de casi 4 millones de personas al sistema electoral o acuerdos sobre educación y salud pueden ser una mascarilla de oxigeno, pero no van al problema de fondo, la desigualdad, la apatía y- siguiendo la inspiración del 15M español “la indignación”. Por cierto, estoy persuadida de la necesidad de avanzar en todas estas áreas, pero creo que de una vez por todas hay que buscar una manera de hacer esto CON la ciudadanía y no a espaldas de ella, porque el riesgo último es, en definitiva, la legitimidad de un sistema democrático que, imagino, todos queremos preservar.

Publicado en “La Tercera – Blog” el de Junio de 2011