TÉNGASE PRESENTE: “Ni salario ni ingreso ético: apenas mejorar el bono del Chile Solidario”

Publicado : 29 Marzo, 2011 en Portada, Téngase Presente

Ni salario ni ingreso ético: apenas mejorar el bono del Chile Solidario

Por Rafael Urriola

1.- El debate entre salario o bonos no es indiferente. Los salarios son un derecho de las personas como retribución a su aporte a la producción.

2.- Chile 21 propugna la universalidad, la justicia y  la igualdad de los derechos. El salario mínimo ético es el que permite mantener a una familia tipo. La propuesta de la Conferencia Episcopal de instaurar un salario ético de $250.000 mensuales –cifra que corresponde al umbral de la pobreza de una familia tipo de 4 personas- fue anunciada por el obispo Goic en julio de 2007 y contó con el rechazo del Ministro de Hacienda de la época, Andrés Velasco; del entonces candidato presidencial Sebastián Piñera; y de la Ministra del Trabajo, Evelyn Mathei.

3.- En el discurso del 21 de mayo, el Presidente Piñera retrocedió del salario ético hasta un “Ingreso Ético Familiar  estimado en 250 mil pesos para una familia promedio de 5 personas”. Para este efecto, llamó a perfeccionar la ficha de protección social.  En marzo de 2011 este valor “ha sido progresivamente abandonado del discurso oficial” y el ministro Katz anunció un bono de sólo 40.000 pesos para una reducida parte de la población que debe al menos estar en Chile Solidario. Incluso se ha excluido a beneficiario(a)s  del bono entregado por la administración Bachelet. Esto causará mucha frustración en el 53% de los trabajadores que, según la Casen 2009, ganaban menos de $250.000 y el 23% de los hogares, más de cuatro millones de personas

4.- El problema principal  para superar la pobreza es que la gente tenga empleos; pero también lo es que sus remuneraciones sean “decentes”. La relación de ocupados promedio es de 0,7 en los hogares calificados como indigentes; de 1,1 trabajador en los hogares pobres. Es decir, el salario medio del promedio de cada chilena y chileno no alcanza para que la familia deje de ser pobre. Es necesario, en general, que trabajen, al menos, dos personas para este “logro” elemental. También otros sostienen que la pobreza se debe a que muchas personas no trabajan en jornadas completas. Esta aseveración es refutada por los datos de la Casen. El 65% de los indigentes y el 73% de los demás pobres que trabajan lo hacen por más de 30 horas semanales (el 50% trabaja más de 45 horas).

5.- Se sugiere, en consecuencia, que: a) que es necesario subir el salario mínimo al nivel ético definido de $250.000 (cerca del 60% de los pobres trabajan más de 45 horas semanales y, asimismo, cerca del 50% tienen empleos permanentes, es decir, no son temporeros u ocasionales); b) más importante que un subsidio menguado a $40 mil, se asegure mejorar la calidad de la educación en los establecimientos de los más pobres; c) se definan asignaciones familiares muy superiores a los 6.000 pesos mensuales lo cual, además, puede conectarse con el postnatal; d) se fortalezca la capacidad de negociación colectiva sin desconocer una agenda general en lo laboral; e) se regularice la contratación en el sector público que, por los masivos despidos en la actual administración, mostraron la precariedad laboral en el sector; f) también propugnamos un salario “máximo” a partir del cual se incrementen significativamente los impuestos reales.