Las protestas en la calle: una lectura alternativa

Publicado : 04 Julio, 2011 en Portada, Prensa

Por Carlos Fortin | Fundación Chile 21 – Instituto de Estudios del Desarrollo/U. de Sussex, Reino Unido

La interpretación más frecuente de las manifestaciones masivas estudiantiles y en contra de HidroAysén es que se trata de fenómenos puntuales asociados a grupos de interés específicos. Hay sin embargo otra lectura posible, más inquietante. Las protestas pueden verse como expresiones de un malestar más general en la ciudadanía, que tiene que ver con dos problemas profundos del Chile de hoy y que requiere por tanto de respuestas estructurales.

El primero es el problema de la desigualdad. Un tema recurrente en el discurso de las manifestaciones estudiantiles es la crítica a la desigualdad educacional, fenómeno bien ilustrado en el informe PISA 2009 de la OCDE. Además Chile está entre los 25 países del mundo con la peor desigualdad de ingreso, y es ciertamente el más desigual entre los países de la OCDE. La situación por cierto no escapa a la percepción de la ciudadanía en su conjunto: la Encuesta Latinobarómetro 2010 reveló que sólo el 12% de los chilenos piensa que la distribución del ingreso en el país es justa.

El segundo es el problema de la falta de representatividad del sistema político y la ausencia de canales formales de participación. En las manifestaciones contra HidroAysén ha sido una constante la critica de que el proceso de decisión no incluyó instancias de consulta vinculantes. Nuevamente, la percepción es más generalizada en la ciudadanía. Según Latinobarómetro el 68% de los chilenos está de acuerdo con la afirmación de que en Chile algunas personas y/o grupos tienen tanta influencia que los intereses de la mayoría son ignorados. Otra encuesta de la Universidad Diego Portales reveló que sólo un 32,9 de los chilenos tiene confianza en el gobierno como institución y que el porcentaje cae a 11,5 tratándose de los partidos políticos.

Como lo muestran otros casos en el continente, la combinación de percepciones de injusta desigualdad y de exclusión política puede ser explosiva. Enfrentar los dos desafíos exige sin duda un esfuerzo altamente complejo, pero que es al mismo tiempo ineludible y urgente.

Publicado en “El Dínamo” el 03 de Julio de 2011