La igualdad de género en el piñerismo

Publicado : 16 Febrero, 2011 en Igualdad de género, Portada, Prensa

Por María de los Angeles Fernández | Directora Ejecutiva Fundación Chile 21

El apego a la institucionalidad no es una nota distintiva de la llamada “nueva forma de gobernar”. Primero fue la desactivación, mediante telefonazo presidencial, del proyecto de la termoeléctrica de Barrancones. Aunque algunos lo celebren por aquello de que el fin justifica los medios, no deja de suponer una señal de alarma por cuanto Chile se enorgullece de su solidez institucional. A ello se suma que, aprovechando la creación del Ministerio de Desarrollo Social,

se pretendiera eliminar el rango ministerial del Servicio Nacional de la Mujer, institución valorada internacionalmente por su papel en la igualdad de género. Hasta la senadora Lily Pérez, junto con explicitar su rechazo, reconoció que se había hecho en el Congreso una indicación sustitutiva para frenar dicho intento. Lo anterior resulta tanto más preocupante por cuanto se han descontinuado los tres mecanismos institucionales dirigidos a establecer orientaciones de política con perspectiva de género: el Consejo de Ministros por la Igualdad entre Hombres y Mujeres, el Plan de Igualdad y los Compromisos Ministeriales de Género. En conjunto entregaban no solamente predictibilidad, sino un horizonte de sentido a instrumentos de gestión de apoyo a la formulación presupuestaria como el Programa de Mejoramiento de la Gestión (PMG) que, sin ellos, pudiera convertirse en un barco a la deriva.

Hasta 2010, se observaba una progresión lógica, discursiva e institucional, en materia de superación de desigualdades entre los sexos y combate a la discriminación. Ahora, lo que hay es confusión. La promesa de campaña de extender el posnatal a seis meses ha sido relativizada bajo argumentos técnicos, algunos de los cuales esconden la lógica de mercado. Por otra parte, si el objetivo declarado de fortalecimiento de la familia se hace a costa de mantener inalterables los roles tradicionales de género, sin involucrar sustantivamente a los hombres en la crianza, lejos estamos de la meta declarada el pasado 21 de mayo de llegar a ser “un país desarrollado, sin pobreza y con oportunidades para todos”. Si bien la solución no es simplista, debiéramos inspirarnos en países que han elaborado pactos para enfrentar, como sociedad, los desafíos de la maternidad y del cuidado.

El próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una oportunidad para conocer, más allá de la emergencia de la reconstrucción o decisiones erráticas como la embestida contra el Sernam, el enfoque integral de género que se espera de un gobierno.

Publicado en “La Segunda” el 16 de Febrero de 2011