Lo que faltó en educación, la madre de todas las batallas.

Publicado : 25 Enero, 2011 en Portada, Prensa

Por Francisco Vidal | Asesor de Programas Fundacion Chile21


Se ha discutido mucho durante los últimos meses y semanas sobre el proyecto de educación del Gobierno de Sebastián Piñera. Se ha hablado de reforma, de revolución y también de evolución, y finalmente, ha generado un problema al interior de la Concertación, por la aprobación mayoritaria, pero no unánime- de dicho bloque a esta iniciativa legal.

Quisiera, sin embargo, colocar atención en el título de nuestra columna. Sin duda que el conjunto de reformas aprobadas en el Parlamento constituye un avance, desde el tema de los 600 puntos en la PSU, pasando por la selección a través de la Alta Dirección Pública de los directores de los establecimientos, siguiendo con la flexibilidad básica en materia de evaluación de los docentes y el financiamiento en parte importante del retiro de los profesores, etc. No obstante, lo que ha quedado pendiente y debiera ser tarea de un próximo gobierno de centroizquierda es la madre de todas las batallas.

En el debate público, tanto el Presidente, como el Ministro de Educación, Joaquín Lavín, y algunos parlamentarios, hablan de la necesidad de, a lo menos, doblar la subvención escolar, que es la base del mejoramiento del sistema público. Los datos son los siguientes: en el Presupuesto del 2010, la subvención para los establecimientos municipales en jornada escolar completa, fue de $51.332. Para los establecimientos subvencionados privados, en la misma jornada escolar completa, fue de $50.666. En los establecimientos municipales sin jornada escolar completa, la subvención alcanzó a $37.239; y en los subvencionados particulares, en el mismo tipo de jornada, a $36.432. Estas son las cifras. Si algunos hablan que lo esencial es fortalecer la educación pública y la educación subvencionada por el Estado, en general, que abarca el 92% de la matrícula total, este tema –la reforma, la revolución o evolución- no lo trató.

Existe un mejoramiento gradual de la subvención durante los años 2011 y 2014. También, una propuesta de aumentar la subvención educacional preferencial. Pero, cabe destacar que esta última cubre a una parte del espectro de los establecimientos; y segundo, el valor máximo de esa subvención, en la medida que el colegio cumpla con todos los requisitos de la Ley, alcanza a $24 mil. Cuando decimos, en consecuencia, que quedó pendiente la madre de todas las batallas, que es literalmente duplicar la subvención educacional en las cuatro tipologías que hemos señalado, estamos hablando de las siguientes aspiraciones:

-Duplicar la subvención fiscal en los establecimientos en jornada escolar completa y en los establecimientos sin jornada escolar completa, tanto municipales como privados subvencionados, tiene un costo de US$ 3.086 millones. Esa si que es revolución; eso es disminuir la brecha entre la subvención del 92% de la matrícula, integrada por subvencionados y municipales, del actual 1-6 con respecto a los particulares pagados, a un potencial 1 a 3. Esto se hace urgente, no fue abordado en esta reforma, es una tarea para la Concertación y la Oposición el ofrecerle al país una revolución de verdad, duplicando la subvención escolar, cuyo monto es de US$ 3 mil millones, casi 10 veces más que los recursos comprometidos en la actual reforma aprobada, que alcanzaron a los US$360 millones en un período de 4 años.

Hablar -en consecuencia- de revolución en la educación es acortar la brecha entre municipales y particulares pagados, entre particulares subvencionados y particulares pagados, sobre todo considerando un dato que es indecente: el promedio de la PSU en colegios municipales fue de 459 puntos; el promedio de la PSU en particulares subvencionados fue 489 puntos, el promedio de la PSU en colegios particulares pagados fue de 611 puntos, con una gran diferencia cuantitativa: los municipales y los particulares subvencionados concentran el 92% de la matrícula en Chile.