Una oposición sin corsé

Publicado : 28 Diciembre, 2010 en Prensa

María de los Angeles Fernández


Por María de los Angeles Fernández | Directora Ejecutiva Fundación Chile 21

LOGRAR LA ALQUIMIA que permite constituir coaliciones es, sin duda, una de las tareas más arduas de la política. Andreotti, ex primer ministro italiano, dijo una vez que, si pudiera volver a la universidad, estudiaría "ciencias de la coalición". Por estas latitudes, también lo advierten los senadores Longueira y Larraín, quienes afirman que, si el actual gobierno quiere proyectarse en el tiempo, debe superar su personalismo y fomentar la unidad y la institucionalización de la coalición que le da sustento.
Pero lograr que una coalición ya existente se adapte a los signos de los tiempos parece más difícil todavía. Basta ver a la Concertación, que sigue funcionando como cuando estaba en el gobierno. Buena parte de los dimes y diretes que experimenta se explican por un asunto de formas. Sin embargo, más de alguno diría que ello no es más que el indicador de un proyecto alternativo. El affaire más bullado fue la carta que Carolina Tohá enviara a otras fuerzas políticas invitándolas a conversar, ejecutando un acuerdo previo. Frente a ello, el timonel DC, que no pestañea a la hora de demostrar una supuesta superioridad jerárquica, puso el grito en el cielo. Por otra parte, la convocatoria que hiciera un grupo de parlamentarios y de organizaciones, a instancias del senador Girardi, para escuchar al mundo social, reactivó las acusaciones de querer formar un nuevo referente. No se entiende tanto alboroto frente a un intento de reconectar con la ciudadanía y sus demandas. ¿No se ha dicho tanto que la Concertación perdió porque no habría sabido interpretar el país que ayudó a cambiar?
El apego a la formalidad pudiera depender del lugar que se ocupe en el sistema político y, a su vez, si se está en el gobierno o en la oposición. En el actual clima posderrota, marcado por la desconfianza, las formas, incluso, pudieran ser más necesarias. Es por ello que si de algo promisorio son portadores los liderazgos jóvenes es de una historia más corta de mutuas recriminaciones. Pero ¿cuál es su otra utilidad? La indisciplina parlamentaria parece correr por otras avenidas.
Adicionalmente, conviene no olvidar que nuestro sistema de partidos cuenta con un alto nivel de institucionalización, pero ello no repercute en el entusiasmo ciudadano por los partidos.  La más reciente edición del Barómetro de las Américas muestra que Chile es el país de la región con menor adhesión.
Daniel Mansuy lo insinuó en este espacio al afirmar que "ser oposición da ciertos grados de libertad y no es pecado usarlos". El exceso de formalismo (del que también parece pecar el diputado Teillier, en el PC) corre el riesgo de entorpecer la búsqueda de fórmulas novedosas y flexibles que promuevan, por un lado, la convergencia de las tres candidaturas que compitieron en primera vuelta y, por otra, la interpretación de las mutaciones que experimenta la sociedad chilena, que anuncian el cleavage conservador-liberal. Y al senador Girardi, el único que trata de romper moldes al respecto, sus pares le ponen condiciones para que se asuma la conducción del Senado en 2011, de forma de "evitar amenazas a la unidad de la Concertación". ¿No suena esto, acaso, a algo parecido a colocarle un corsé?

Publicado en "La Tercera – Ideas y Debates" el 28 de Diciembre de 2010