Por una Política Social de Respeto

Publicado : 01 Abril, 2005 en Colección Ideas, Estudios, Publicaciones

El respeto, el reconocimiento al otro como un ser cuya presencia importa, se ha transformado en nuestras sociedades en un bien escaso.  La pobreza y la desigualdad son ciertamente las principales causas que atentan contra este bien. Lo que las políticas sociales no podrán hacer jamás es eliminar este malestar fundamental que la desigualdad produce en la sociedad. A no ser, que ellas se juegen simultáneamente en su capacidad de respuesta a los problemas específicos del modelo de desarrollo y a la (re)construcción de procesos de integración social desde la experiencia, los sentidos y la dignidad de los individuos y sus comunidades.

Si las políticas sociales no dialogan con los desafíos que impone el modelo económico y la construcción de ciudadanos libres, autónomos y en igualdad de condiciones, no habrá respeto social posible. Las reflexiones que aquí planteo tienen como contexto la situación de las sociedades latinoamericanas en la actualidad: en su mayoría, sociedades con gobiernos formalmente democráticos, aunque recientes y frágiles. Sociedades en pleno proceso de reestructuración económica, sujetas a políticas de ajuste y adaptación a los requerimientos de una economía globalizada. Son también sociedades donde la exclusión y la polarización social se agudiza.

De todas las regiones del mundo, América Latina tiene la distribución del ingreso más desigual. En América Latina se constata con claridad que crecimiento económico, justicia distributiva y democracia no se mueven necesariamente por el mismo camino. La polarización y desigualdad económica aumenta y se diversifica, a pesar de los procesos de democratización política durante los años ochenta y a pesar de los indicadores económicos que durante los noventa dan cuenta del crecimiento económico de varios países.

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