China en la Globalización

Publicado : 01 Septiembre, 2004 en Colección Ideas, Estudios, Publicaciones

China, la nación más poblada del mundo, ha conocido en casi un cuarto de siglo un desarrollo sin precedente. La transición del “socialismo real al capitalismo” en China ha logrado el éxito que no tuvo la transición en la “patria” del socialismo. En la práctica la economía china ha logrado conciliar la transición hacia el mercado y un fuerte crecimiento económico. Para alcanzar esta trayectoria de desarrollo y crecimiento, la economía China ha tenido que realizar transformaciones radicales en su economía y que  hoy día, hacen de China un actor económico de primer plano dentro del proceso de globalización en curso. Sin duda este logro también ha generado costos sociales importantes y que no pueden dejar de ser mencionados, a saber: una creciente brecha entre el nivel de vida urbano y rural, elevado desempleo, débil sistema de protección social, y  no menores daños en el medio ambiente.

En diciembre de 1978, bajo la dirección de Den Xiaoping, entonces viceprimer ministro y vicepresidente del Partido Comunista Chino, el Comité Central de dicho partido inició el proceso de liberalización económica. El norte al cual apuntó este proceso fue dar un espacio mayor en la economía a la propiedad privada y al mercado a partir de una economía centralmente planificada y fuertemente estatizada en cuanto a la propiedad de los medios de producción.

Habida cuenta de lo ocurrido, a la fecha podríamos hacer dos consideraciones generales. La primera es que la liberalización económica ha sido un proceso gradual, con altos y bajos naturalmente, de montaje de una nueva institucionalidad  y que a nuestro entender no pierde nunca una visión  estratégica de parte del Estado  respecto hacia donde encaminar su economía. Dicho de una manera más simple, la institucionalidad que se ha ido creando en China no es la simple aplicación del Consenso de Washington. La segunda consideración, es que  la liberalización económica no conlleva una liberalización en el ámbito político Chino; la presencia de un partido único y la ausencia de las propiedades clásica de un sistema democrático (libertades públicas, libertad de asociación y negociación colectiva, libertad de prensa e información etc.) confieren a la nueva institucionalidad económica una opacidad difícil de superar, pero que no impide el desarrollo de importantes ciclos de negocios.

Ahora bien en el  presente trabajo se pretende abordar solo  dos temas del proceso de liberalización económica o reformas. El primero dice relación a una exposición sucinta de los rasgos dominantes del proceso de reforma y los cambios en la propiedad, elemento central de la nueva institucionalidad, pues es la privatización la que asienta la economía de mercado, la gestión privada de los recursos y recreación de una clase capitalista que asume las tareas de acumulación que le corresponde. El segundo, es la apertura de la economía China al proceso de globalización.

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