Manifiesto oficialista reedita el debate entre "autoflagelantes" y "autocomplacientes"

Publicado : 05 Mayo, 2007 en Prensa

Uno de los primeros en sacar la voz fue el Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, quien -tal como lo hizo en sus tiempos de parlamentario- defendió la ruta fijada por el oficialismo.

“Creo que Chile debe perseverar en el camino de progreso que ha tenido”, dijo el secretario de Estado, no obstante calificar como “saludable” la discusión puesta sobre la mesa por personeros oficialistas.

También identificado con los “autocomplacientes”, el ex ministro José Joaquín Brunner, haciendo alusión a las dificultades que ha enfrentado la administración Bachelet, reprochó la oportunidad en que se optó por hacer público el manifiesto.

“No creo que este sea el momento de poner en entredicho, desde su interior, a la Concertación, al actual Gobierno y a los anteriores”, aseveró Brunner.

Menos crítico al texto, pero igual respaldando el derrotero concertacionista, el ex ministro Ignacio Walker también abordó los cuestionamientos a la performance oficialista.

Y si bien dijo compartir parte importante del texto, “por ser una contribución seria al debate y con una manifiesta vocación concertacionista”, dejó entrever que los reproches sobre el exacerbado tinte neoliberal del manejo económico del Gobierno son desmedidos.

“Hay mucho menos neoliberalismo en la Concertación de lo que se plantea en el documento, ven muchos fantasmas”, señaló el ex canciller.

Aunque se mostró satisfecho por lo que estimó una buena acogida transversal a “La disyuntiva”, uno de sus redactores, el diputado PS Sergio Aguiló, respondió a sus críticos.

“Por algo la Concertación ha tenido el rumbo que ha tenido, porque hay gente como Viera-Gallo, como el ministro (Andrés) Velasco, que han estado por mantener este ritmo, este modelo, que no hace nada menos que explicar que un gobierno de centro-izquierda que ha gobernado por 17 años ha mantenido y aumentado los niveles de desigualdad más escandalosos que recuerde Chile en toda su historia. Eso explica que exista gente que cree que hay que mantener el modelo. Pero eso es lo positivo del documento, porque alienta este debate que se hace más necesario que nunca”, dijo el parlamentario, quien aseguró, además que el espectro de quienes respaldan el documento ha aumentado desde que ayer se hiciera público.

Apoyos que esperan aumentar de cara al cónclave oficialista de fines de mes, cuando hagan entrega oficial del escrito a la Presidenta Bachelet y al resto del conglomerado.

En La Moneda tampoco quedaron ajenos al revuelo que causó el manifiesto, y a través de su vocero Ricardo Lagos Weber, se resaltó su aporte al debate, aunque se precisó que el texto no puede ser visto como un sinónimo de falta de gobernabilidad.

“Me parece legítimo que los que tengan una visión distinta la planteen, pero eso no es sinónimo de desgobierno, no es sinónimo de una Concertación que se acaba”, aseveró el portavoz, y agregó que “lo importante es que seamos capaces de procesar las diferencias y encauzarlas”.

Apoyo a Bachelet

En tanto, en la Concertación el documento fue recibido con cautela, pero reivindicando a la vez el rol jugado por los cuatro gobiernos.

Sus cuatro timoneles, Camilo Escalona, Soledad Alvear, Sergio Bitar y José Antonio Gómez, coincidieron en que mientras el texto sea un aporte no hay ninguna objeción, pero advirtieron que “cualquier documento o discusión debe ser bajo la línea de respaldo al programa de gobierno y de apoyo a la Presidenta”.

No obstante, fuentes del oficialismo señalaron que en los cuatro partidos no cayó nada de bien la oportunidad elegida para hacer público el documento, en especial porque la Concertación se ha visto remecida por una serie de conflictos y “La disyuntiva” podía activar uno más.

Apoyos

EN DOS reuniones, una el miércoles con Bachelet y la otra ayer viernes con Aylwin, los autores de “La disyuntiva” informaron a los líderes oficialistas sobre el contenido del crítico manifiesto.

Párrafos marcados del documento en temas clave

TRANSANTIAGO “La situación creada con la puesta en práctica del Transantiago es el momento más crítico por el que ha atravesado la Concertación en sus 17 años de gobierno (…) Ha quedado así de manifiesto una insuficiencia mucho más de fondo, un pecado de origen, cuya comisión es particularmente grave para una coalición como la Concertación y un gobierno como el que encabeza Michelle Bachelet. Se trata de la debilidad manifestada en la defensa del concepto de servicio público (…) El episodio no tiene precedentes y pone en cuestión un elemento central de la política chilena desde 1990: el vínculo privilegiado de la Concertación y sus partidos con los sectores populares”.

MINISTERIO DE HACIENDA “Aunque en retroceso en el mundo, el enfoque neoliberal mantiene en Chile y al interior de la Concertación una innegable influencia (…) Hacienda se ha transformado en una suerte de poder dentro del poder que termina marcando con su impronta la mayoría de las iniciativas gubernamentales”.

LA DISYUNTIVA “A un año de gobierno resulta evidente que la agenda efectiva se ha decantado a través de una reducción de las expectativas iniciales. Esto es lo que aparece hoy día puesto en cuestión, con un escenario de un gobierno que es llevado a limitar progresivamente sus aspiraciones para concentrarse en una administración más preocupada de evitar los conflictos que de impulsar grandes transformaciones. Esta es la disyuntiva que enfrenta en la actualidad el gobierno de la Presidenta Bachelet: mejorar su gestión corriente reduciendo al máximo los riesgos involucrados en todo proceso de transformación o producir un golpe de timón en las formas de la conducción política y las orientaciones de su política económica de modo de darle consistencia a su compromiso con la lucha contra las desigualdades y a favor de la protección social”.

RIESGOS “No hay abiertos ni tampoco se abrirán escenarios de desestabilización que pongan en entredicho el mandato constitucional (…) El peligro es otro. Se puede denominar de muchas maneras: renuncia, decepción, frustración, intrascendencia, resignación”.

CONDUCCIÓN POLÍTICA “El debate se plantea en relación con la conducción gubernamental y el liderazgo de la Concertación. Esta observación remite a un cuestionamiento del presidencialismo excesivo que existe en Chile. En principio, si no media una delegación nítida de facultades, es la figura presidencial la que termina asumiendo muy rápida y directamente las consecuencias de todas las determinaciones”.

CONCERTACIÓN Y FUTURO “Proponemos convocar a un debate muy amplio y participativo en el que participen no sólo los partidos políticos (…), sino la propia comunidad organizada, los líderes de opinión, los dirigentes sociales, estudiantes, trabajadores, los grupos ambientalistas (…) no sólo buscando elaborar un nuevo programa de gobierno, sino un nuevo proyecto político para Chile en torno al cual renovar un pacto político que dé sentido a la proyección de la Concertación”.

Ruiz-Esquide exhorta a acordar una tregua

En una iniciativa enteramente personal, el senador DC Mariano Ruiz-Esquide envió una carta a unos 200 dirigentes de la Concertación en la que llama a una tregua interna en el conglomerado y propone diez compromisos para superar la crisis en la que está sumida la combinación de gobierno.

“Necesitamos hablar y convencernos. Debemos acordar treguas y acuerdos”, señala en su texto de nueve carillas el parlamentario.

“Para entender y poder solucionar los evidentes conflictos que tenemos, y que debemos resolver, so pena de abortar el proyecto y perder el Gobierno, debemos hacer un diagnóstico compartido y una propuesta común”, agrega.

Junto con plantear que los concertacionistas deben ser libres para opinar pero fuertes para disciplinarse, Ruiz-Esquide admite que en la coalición conviven dos miradas y que ello causa tensión y divergencias.

Hace hincapié en que para resolver los conflictos se requiere primero un “cambio interior ético”, que fortalezca el espíritu humanista frente a una realidad dominada por el pragmatismo y los intereses económicos y de consumo.

En ese marco propone diez compromisos de conducta: cumplir las tareas encomendadas de manera eficiente, respetar las posiciones distintas en la coalición, generar una instancia de discusión para dirimir esas divergencias que sea respetada por todos y vinculante, hablar menos públicamente y conversar más al interior del conglomerado, practicar la amistad cívica, abandonar todo acto de soberbia, que todos los partidos asuman sus respectivas responsabilidades, renovarse internamente, que el Gobierno respete al Parlamento y que los parlamentarios se ciñan al sistema presidencial.

Junto con ello, Ruiz-Esquide llama a legislar para fortalecer los partidos, por ejemplo privando de sus cargos parlamentarios a aquellos que se desafilien.

Las dos almas concertacionistas

Desde 1998 que se enfrentan las dos visiones del oficialismo.

En 1998, cuando se aprestaban a celebrar los 10 años del triunfo del No, “autoflagelantes” y “autocomplacientes” se enfrentaron por primera vez instaurando el debut de la competencia entre ambas sensibilidades del bloque oficialista.

Ya en esos momentos, personajes como el senador PS Carlos Ominami, el ex ministro Jaime Estévez, el ex director de Codelco Jorge Navarrete, el cientista político Alfredo Joignant, el ex diputado Tomás Jocelyn-Holt, el diputado DC Eduardo Saffirio entre otros, bregaban con el entonces senador socialista José Antonio Viera-Gallo, los ex ministros Edgardo Boeninger, José Joaquín Brunner e Ignacio Walker y el sociólogo PPD Eugenio Tironi que llevaban la voz cantante en la defensa de la obra de la Concertación y en especial de la fórmula elegida para implementar las políticas de gobierno.

Por esos días fue el turno de los documentos “La gente tiene la razón” por el lado de los críticos y “La fuerza de nuestras ideas” por los complacientes, los que pusieron sobre la mesa el debate. Algo que condimentó la discusión fue que en los comicios por los escaños del Congreso, la Alianza estrechó el margen de ventaja con el que contaba el conglomerado de gobierno desde el retorno de la democracia.

Más tarde, en 2000, y tras la estrecha victoria del abanderado oficialista Ricardo Lagos sobre el de la oposición, Joaquín Lavín, la discusión volvió a levantar vuelo. Las alertas por haber estado a sólo 30 mil votos de perder la primera magistratura se alimentaron además con el temor de un descalabro en las parlamentarias del 2001. Otras vez los protagonistas del duelo al interior de la Concertación fueron casi los mismos.

Después, en 2002, -con el Congreso recién renovado tras los comicios del 2001- y con la Concertación viviendo momentos difíciles por el magro desempeño económico heredado de los últimos dos años de la administración de Eduardo Frei y las propias problemáticas de la administración Lagos, el diputado Sergio Aguiló -uno de los autores de “La disyuntiva”- junto a otros parlamentarios lanzaron un texto pidiendo un remezón para enmendar el rumbo.