Chile país de jugadores ¡sino que lo digan los fondos de pensiones!

Publicado : 30 Noviembre, 2008 en Prensa

Se habla de la alta rentabilidad de que han disfrutado los fondos a lo largo de su historia. Lo que no se dice es que buena parte de dicha rentabilidad tuvo lugar en los primeros años de existencia del sistema, cuando los afiliados eran menos y fondos acumulados eran reducidos. Se dice también que desde el año 2002 el Fondo A tuvo rentabilidades promedios altísimas; lo que no se dice es que muchos afiliados se incorporaron a  ese fondo poco antes de que empezara a experimentar pérdidas. En una cosa, tienen razón los defensores acérrimos del sistema: si usted es un experto en finanzas, ha cotizado regularmente toda su vida (esto es, no tiene vacíos previsionales como tiene la mitad de los afiliados) y tiene mucha, pero muchísima suerte, su fondo de pensión le garantiza una excelente jubilación (esto es una tasa de reemplazo cerca al 100%). Ahora, si usted es más parecido al común de los mortales (y puso sus ahorros en el Fondo A), que se entera de lo bien que le va a la bolsa (y al Fondo A o B) poco antes de que se revierta la tendencia y comience a bajar; cuya única fuente efectiva de información es el agente de las AFP o que no tiene tiempo para seguir los vaivenes del mercado de capitales, probablemente va a tener un pensión 36% menor de lo que eran sus expectativas en julio del 2007 (fecha en que aparecen los primeros síntomas de la crisis internacional que afecta al mundo).

Que el fondo de pensiones ha operado como un casino de juegos está fuera de toda duda. Algunos datos que confirman este aserto. El 25 de julio del 2007, los fondos de pensiones habían alcanzado una cifra de 104 mil millones de dólares. El 24 de noviembre del 2008 alcanzaban un poco más de 66 mil millones de dólares. Medido en dólares, los fondos habían perdido cerca de 40 mil millones de dólares en el período. ¿Qué sucede si tomamos otro período, quizás menos arbitrario? Comparemos el 31 de octubre del 2007  con el 31 de octubre de 2008. Al tipo de cambio de cada una de esas fechas el valor del fondo pasa de 128 mil millones de dólares a 68 mil millones, esto es una reducción de 47% en el período. Algunos señalarán que en la comparación está incidiendo el tipo de cambio. Ello es efectivo (aunque no por eso menos importante, pues en relación con el resto del mundo el poder adquisitivo de nuestras pensiones se redujo en ese porcentaje). Atendamos a esa objeción y preguntemos ¿qué pasó con los fondos en ese período medido en pesos? En nuestra moneda, la pérdida alcanzó la cifra de 19 billones de pesos equivalente a una reducción porcentual del fondo de 30% (Sin tomar en cuenta las cotizaciones del período).

El otro día en la televisión el Sr. Willy Arthur, presidente de la Asociación de AFP decía que las pérdidas no eran tales, que las inversiones seguían ahí. ¿Por qué creo que está equivocado y que su actitud resulta frívola respecto de lo que estamos pasando los afiliados a las AFP? Su tesis de que los precios de las acciones se recuperarán rápidamente es, al menos, ingenua.

Luego de la crisis asiática, la caída que experimentaron las diversas bolsas no fueron revertidas  sino luego de muchos años. El Nasdaq que cayó desde 5.200 puntos a cerca de 1.000, requirió de muchos años para alcanzar los 2.500 (poco antes de volver a caer como producto de la crisis actual). El Dow Jones presentó una situación un poco mejor, pero no ha escapado a estas fluctuaciones y caídas. Muchas personas se han salido, en los últimos días, de los fondos más riesgosos (algunos obligados por la edad, otros porque prefieren hacer las pérdidas a seguir corriendo el riesgo de experimentar mayores pérdidas). Ellos no recuperarán jamás las pérdidas. No hay espacio para seguir enumerando las razones por lo que para muchos las pérdidas son irreversibles.

Según diversos cálculos, las personas que tenían sus recursos en el Fondo A en julio del 2007, tuvieron pérdidas tales, que si hacia el futuro siguen cotizando y obtienen una rentabilidad real promedio de 5% (que es bastante realista) a lo largo del período activo que les resta, tendrán una pensión 36% menor que la que esperaban en la fecha indicada. El resultado definitivo depende de cada caso. Depende de cuándo se pasó a los fondos más riesgosos, de su edad, del curso que seguirá su vida laboral, en fin, de muchos factores. Por eso le pregunto ¿Cómo le ha ido a usted? Quizás su caso sería de interés para el Sr. Arthur.

Los usuarios no pueden usar parcialmente sus fondos durante su vida activa para comprar una casa, por ejemplo. Las razones son atendibles, así no se pone en riesgo su vejez. Sin embargo, en la lógica básica del sistema, las administradoras de fondos de pensiones juegan con los fondos de los afiliados en la ruleta del mercado internacional de capitales.  Paradójico, ¿no?

De este “problemita” nada se dijo en la ENADE (por lo menos según se puede apreciar en la prensa). Me pregunto ¿por qué este silencio?