Liderazgos compensadores

Publicado : 29 Octubre, 2008 en Prensa

La aspiración presidencial de los múltiples liderazgos al interior de la Concertación se ha instalado, desde la primera hora, como un dolor de cabeza para el gobierno. Se ha intentado explicar tal nivel de ansiedad competitiva desde distintas ópticas, casi todas en clave de preocupación. Sin embargo, una aproximación más positiva nos remite a reconocer que tal cantidad de liderazgos pudiera ser, incluso, saludable. Concedamos que, por ahora, tiene efectos inquietantes por cuanto el abanderado presidencial de RN, Sebastián Piñera, corre solo por la pista. Ello le permite tener una ventaja un tanto aparente y, más ahora, con una UDI recuperando el aliento y una Concertación que tendrá que definir mecanismo y programa luego de los últimos resultados municipales. No hay que olvidar que el empresario representa el epítome de las causas que han producido la crisis de Wall Street. Desde este punto de vista, no podrá escabullir tantas explicaciones como las que se anticipa que podría tener que dar el ex presidente Lagos en caso de decidirse a competir. Sin embargo, en resumidas cuentas, ¿no debieran tratarse de esto las elecciones, de explicar una y otra vez, tantas veces sea necesario?

Aunque sea desde la azotea del sistema político, la existencia de variadas pretensiones presidenciales posibilita la introducción, al interior de un sistema político petrificado y de “baja intensidad democrática”, como el chileno, de cierta dosis de dinamicidad vicaria, como producto de la tensión que genera una competencia, todavía elusiva, y ante la ausencia de inyección de energía política más directa. Esta se produciría, por ejemplo, con leyes como las de inscripción automática o de cuotas, o bien con la reforma del binominal.

Es por ello que no resulta nada descabellada la propuesta de la senadora Matthei en la línea de que las posibles cartas de la UDI salgan a terreno a sondear para ver “cuál prende”. Con equipos de apoyo como los que se advierten tras el senador Frei y el ex ministro Insulza, que parecen no haber acusado recibo de la impronta paritaria, capaz que la senadora Matthei, una política con “inputs patriarcales” y bajos niveles de rechazo, logre entusiasmar a parte de ese 63% de mujeres inscritas en los registros electorales que, según el más reciente estudio de la Corporación Humanas, estaría disponible para respaldar a una de las suyas para la Primera Magistratura. Ahí sí, no quedaría otra que exclamar ¡sorpresas te da la vida!

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