Cuba hoy

Publicado : 25 Octubre, 2010 en Portada, Prensa

Gabriel Gaspar
Por Gabriel Gaspar | Director Programa Análisis de Coyuntura
Fundación Chile 21

Nos preocupa lo que ocurra en Cuba. Seguimos con atención cada movimiento de Castro y sus camaradas. No nos mueve el dinero -el intercambio comercial con la isla es bajísimo-. ¿Pero sabemos lo que en realidad está cambiando en La Habana?.
Cuba siempre es noticia en Chile. Indudablemente, las razones económicas no son la principal explicación. El comercio apenas sobrepasa los 50 millones de dólares en periodos de vacas gordas y desciende a casi la mitad durante las flacas. Las inversiones chilenas no superan los 80 millones de dólares. Al lado de las presencias venezolana, china, española, canadiense y brasileña, por nombrar algunas, la nuestra es mínima en la isla, lo que no quita que su acontecer siempre ocupe espacio en las portadas locales. ¿Por qué? ¿Qué es lo que pasa en Cuba?

Al recorrer las calles cubanas es posible percibir una diferenciación social que no se notaba antes. La explicación es la coexistencia de dos monedas: el peso cubano (lo gana el 85% de la población) y la moneda convertible, o CUC, que reciben los trabajadores vinculados al comercio exterior, turismo o empresas extranjeras. Dos monedas que son reflejo de dos economías. En el medio, funciona el mercado negro, con el cual los cubanos “resuelven” lo que no encuentran en el mercado. Para combatirlo, se creó una poderosa contraloría que inició inspecciones a las principales empresas; entre ellas, Río Zaza, propiedad de los hermanos Marambio.

Como es sabido, al derrumbarse la URSS, Cuba sufrió un brutal descenso económico. Los años 80 son recordados con añoranza por la población; lo que vino después, el llamado “periodo especial”, fue durísimo. Para obtener recursos se autorizaron inversiones extranjeras, se liberalizó el turismo y se emitió una moneda especial: el CUC de cambio obligatorio a 24 pesos cubanos. Quienes trabajan en este sector obtienen ingresos muy superiores a los otros ciudadanos. Los sueldos de los que ganan en moneda nacional oscilan entre los 300 y 600 pesos mensuales (entre 15 y 30 dólares).

La economía se reactivó parcialmente, pero emergió una desigualdad social desconocida en los últimos cincuenta años. La economía requiere un ajuste mayor. La dirigencia lo admite. Raúl Castro, al asumir el mando, habló de cambiar “políticas y conceptos”. Pero ello no se materializó y la explicación está en lo ocurrido en 2008. La crisis golpeó a Cuba: el precio del níquel –su principal exportación– cayó bajo su rentabilidad. Se redujo la ayuda venezolana, basada en petróleo. Se estranguló al sector externo, escasearon las divisas y se instaló un “corralito”. Cuba tuvo dificultades con sus proveedores externos y el desabastecimiento se hizo sentir. El año 2009 fue duro. No fue un nuevo “periodo especial”, pero se pareció mucho.

Ahora, la agricultura es incapaz de alimentar a la población: el problema de gestión es agudo y mucha tierra estatal es improductiva. Mientras tanto, el Estado gasta sus divisas en alimentos, muchos de ellos procedentes de EEUU. Eso sí, Cuba debe pagar al contado.

La sociedad también presenta desafíos: las cubanas postergan su maternidad. Cuba encanece. Las remesas de los emigrados se transforman en una fuente importante para quienes las reciben. Los cubanos dicen con humor que para sobrevivir en Cuba hay que tener “fe” (familia en el exterior). Una remesa de 100 dólares mensuales puede ser superior al sueldo de un profesional calificado.

El plano de las ideas es difícil de medir. No es claro cuánta población adhiere hoy al socialismo. Como también dice el humor, los cubanos quieren “los beneficios del socialismo (salud, educación, empleo, seguridad ciudadana, entre otros) con las ventajas del capitalismo (tecnología, buenos ingresos, oportunidades)”. La tecnología necesita un up grade. No hay banda ancha, pese a que la fibra óptica pasa a pocos centenares de metros, procedente de Miami (el bloqueo impide su acceso). Se construye un cable desde Venezuela, la comunidad internauta es limitada, Internet es solo accesible en algunos centros de trabajo y educacionales.

Pero es evidente que la inmensa mayoría tiene una identidad nacional a toda prueba, aunque sus manifestaciones muten. En lo artístico, hace rato que pasaron los tiempos de la Nueva Trova y hoy son los Orishas o la Charanga Habanera los que mueven a la población, en especial a la juventud, sin descontar al reggaeton, que es mirado con desconfianza por los mayores.

Los cambios son inevitables, y mientras más demoren, más costosos serán. Sobre todo, los referidos a la unificación de la moneda. Es una sociedad con un alto nivel de educación, una férrea disciplina social y una baja productividad. La elite gobernante no tiene alternativa ni competidores. Estrategos del Pentágono advierten, después de Irak, que lo peor es que emerja el desgobierno, y para ello es indispensable contar con FFAA disciplinadas e institucionales. Cuba tiene unos militares fogueados en las guerras africanas y, aunque hoy carece de fuerzas de proyección, percibe en sus uniformados a la columna vertebral del Estado.

En Cuba, como comentan los obispos, hay mucho Estado y poca sociedad civil. Es una sociedad que inevitablemente se integrará al continente en algún momento, y que necesita de capital, tecnología y know how externo. En suma, más interdependencia y menos ideología. Otro tema es la situación política, pero ahí habrá que esperar la realización del próximo congreso del PCC. Mientras, el presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe de las FFAA es Raúl Castro.

En suma, la relación Chile-Cuba es de una bajísima intensidad económica y de alta visibilidad comunicacional.