Exitoso seminario en Chile 21 sobre los dilemas de la economía chilena

Publicado : 25 Abril, 2008 en Prensa

Un Balance Mirando al Futuro

El Seminario contó con las exposiciones de las personas:

Andrés Velasco, Ministro de Hacienda Carlos Ominami, Senador Sebastián Claro, Consejero del Banco Central Luis Schmidt, Presidente Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) Ronald Bown, Presidente Asociación de Exportadores de Chile Eduardo Moyano, Vicepresidente de ASEXMA Raúl de la Puente, Presidente Agrupaciones y Asociaciones Sindicales (ANEF ) Patricio Arrau, Economista Alexis Guardia, Presidente Comisión Económica del Partido Socialista Juan Villarzú, Ex Ministro de Estado Jorge Leiva, Ex Ministro de Estado (Fundación Chile 21) Luis E. Escobar, Economista (Fundación Chile 21)

El contexto internacional y la actividad económica nacional

Cualquier análisis de los dilemas que enfrenta la economía chilena no puede dejar de lado el contexto internacional en el cual este debate está teniendo lugar. El momento internacional es ?delicado?. Cuando el Fondo Monetario, en menos de doce meses, recorta la tasa de crecimiento del mundo en más de un punto, tenemos problemas. Eso es algo que no podemos perder de vista.

Tenemos una situación en la cual existe una desaceleración del crecimiento internacional, lo que necesariamente va a repercutir, en alguna de nuestras exportaciones. Ya se reportan  dificultades para exportar tableros de madera para la construcción en Estados Unidos. A medida que se materialice el estancamiento proyectado de la economía norteamericana, y la desaceleración de las economías europeas y japonesa, necesariamente afectará a otras de nuestras exportaciones también. Al mismo tiempo, con el tipo de cambio bajo, estamos dejando expuestos a nuestros productores nacionales que producen productos que compiten con las importaciones. Y eso también se refleja en las tasas de crecimiento de las importaciones del último año y este primer trimestre, que son muy altas.

Hay una disminución del crédito bancario a la economía en general, en parte a los consumidores, pero también al sector empresarial. Eso que está ocurriendo en la economía doméstica es también reflejo de un efecto internacional, en el cual los grandes bancos internacionales, al perder parte significativa de su capital, necesariamente tienen que contraer el crédito a sus deudores. Parte de ese crédito fue extendido a bancos locales, y recordemos que tres de los bancos chilenos más grandes son bancos internacionales. En consecuencia, ellos también están contrayendo el crédito y eso ya se ha empezado a notar en las cifras. Por otro lado, ante perspectivas de crecimiento relativamente bajas, es de esperar que las empresas también tiendan a disminuir sus planes de inversión.

El crecimiento económico y las nuevas amenazas

Los excedentes fiscales acumulados en los dos fondos soberanos nos protegerán, al menos por unos años, de las crisis económicas tradicionales que se desencadenaban cuando las divisas eran insuficientes para atender a los requerimientos de pagos internacionales. Pero, nos amenaza un nuevo tipo de crisis que pueden afectar seriamente a rubros importantes de nuestra estructura productiva y a las regiones donde se extraen o elaboran.

Los fenómenos internacionales y domésticos señalados, la caída del tipo de cambio y  los altos costos de la energía y otros insumos, conforman un conjunto de elementos que crea problemas sectoriales. Es cierto que los rubros de producción  agrícola, cuyos precios no han aumentado ?contrariamente al caso de la leche, el trigo y ahora el arroz? están en grandes problemas. Esta combinación, desde luego, también, afecta a los sectores que compiten con importaciones que quedan más expuestos a la competencia internacional.

Estamos en una situación no sólo de crecimiento insatisfactorio, sino que estamos frente a presiones recesivas que confluyen sobre la economía chilena y que la llevarán hacia una desaceleración significativa este año. Ya los analistas hablan de una tasa de crecimiento en torno al 4%, incluyendo algunos que creen que podría estar por debajo de esa cifra.

Chile está creciendo por debajo del promedio de América Latina, después de haber sido uno de los países que más creció en la década de los noventa, sin que, aparentemente, haya cambiado nada. Pero resulta que el mundo cambió. Y nosotros no hemos tenido la habilidad o la capacidad o la disposición política de readecuarnos de forma de aprovechar circunstancias externas favorables y que, hasta hace poco, fueron notablemente favorables.

Política cambiaria

Tenemos un crecimiento económico insatisfactorio. Parte de eso, tiene que ver con el tema del tipo de cambio. En el Seminario hubo acuerdo en la necesidad de diseñar una estrategia cambiaria que asegure un tipo de cambio real relativamente estable para ayudar a mantener un nivel de inversiones que asegure el crecimiento futuro de esta economía. Se constata la ausencia de una política cambiaria con este objetivo. Sin ella, no tendrá ningún efecto concreto el consenso sobre la necesidad de un desarrollo exportador basado en la diversificación de la oferta exportable con productos que incorporan, en forma creciente,  conocimiento y tecnología.

La medida adoptada por el Banco Central de comprar 8.000 millones de dólares de aquí a diciembre puede considerarse tardía; pero, es positiva porque rompe un largo período de pasividad frente a la apreciación del peso. Muestra, además, que su política de reservas internacionales es un instrumento disponible para corregir  tendencias en los mercados cambiarios que generan consecuencias negativas indeseadas.

Otro instrumento para actuar en este sentido lo constituyen las operaciones cambiarias del Fisco. En este tema el Ministerio de Hacienda ha sido menos transparente de lo necesario. Sería bueno que el país supiera cuántos dólares vende el fisco, y en qué oportunidades los vende. Los agentes que operan en el mercado, necesitan tener información transparente, información oportuna, sobre los montos que Hacienda va a vender o comprar y las perspectivas de lo que piensa hacer en los próximos meses.

Más aún, en la medida que el Fisco financie el gasto público sin necesidad de recurrir a ingresos del cobre, estará aliviando presiones sobre el tipo de cambio que afectan negativamente la competitividad de la producción nacional no cuprífera por razones ajenas a su eficiencia y las condiciones de sus mercados. La emisión de papeles públicos en pesos o UF tiene este efecto positivo. El anuncio realizado por Hacienda sobre dichas emisiones para este año es tímido, pero podría ampliarse. En sentido contrario, cualquier reducción de impuestos tendría de hecho un efecto negativo. Menor tributación contribuye al deterioro del tipo de cambio pues el Fisco deberé recurrir a sus ingresos del cobre para financiar su gasto.

Un país que ha logrado evitar que los ingresos extraordinarios de un recurso natural no renovable  afecten su crecimiento económico ha sido Noruega. Los ingresos del petróleo del Mar del Norte son íntegramente ahorrados y el rendimiento de las inversiones realizadas con esos ahorros financia su sistema de protección social.

El endeudamiento privado

El sector privado, para cumplir su cometido, siempre busca financiarse de la manera más barata posible. Si uno mira la cuenta de capitales en las estadísticas oficiales del Banco Central, resulta que el endeudamiento privado, el año pasado, creció en más o menos 7 mil 100 millones de dólares.

Las diferenciales de tasa de interés juegan un papel, y  parte de ese efecto se ve en la importancia de los flujos de capitales privados que esa cifra de endeudamiento privado para 2007 es 200% más alta que la registrada en el 2006. Las diferenciales de tasa de interés importan y establecer algún tipo de encaje a la entrada de capitales de corto plazo es una opción que debe explorarse.

Inflación

Chile no ha visto tasas de inflación en exceso del 8% desde 1996. Hace doce años que no teníamos estas tasas de inflación. Pero hay una gran diferencia entre 1996 y el 2008. En 1996, la economía chilena estaba creciendo por encima del potencial, al doble de la tasa de América Latina y por encima de las tasas de crecimiento de la economía mundial. Y tenía unas tasas de inversión en fuerte ascenso, que se reflejaban en un déficit en cuenta corriente que era creciente y preocupante. Entonces, cuando hablamos de esas tasas de inflación estábamos enfrentados a un caso evidente de exceso de demanda doméstica.

Hoy día, en cambio, estamos creciendo por debajo del potencial y no hay presiones inflacionarias de parte de la demanda doméstica. Tampoco se trata que la inversión pública sea demasiado alta, ya que se ha estabilizado en tres puntos del PIB desde hace más o menos una decena de años. Lo que hemos enfrentado desde el año pasado son shocks de oferta.

Los shocks de oferta, por su naturaleza, son temporales. La definición clásica de  inflación es un alza sostenida y generalizada de precios en el tiempo.  Ese no es el caso de los componentes del IPC tal como los vemos ahora. Lamentablemente, hemos tenido shocks que han sido sucesivos. Partimos con el aumento de precios de los productos primarios, commodities, ?especialmente el petróleo. Después vinieron los alimentos, básicamente los granos y la leche, y ahora se nos está sumando el arroz. Para terminar de redondear el panorama, tuvimos un invierno seco y heladas.

Todo esto confluye a crear un ambiente, un cambio en los precios relativos que necesariamente se refleja en un aumento del IPC, pero no es sostenido en el tiempo ni generalizado. Pero, los shocks de oferta no se enfrentan subiendo las tasas de interés sino que se acomodan dentro del horizonte temporal que se le concede a la política monetaria para alcanzar sus objetivos.