Tipo de Cambio, ¿Hora de intervenir?

Publicado : 15 Marzo, 2008 en Prensa

El actual diferencial de tasas de 400 puntos respecto de la TPM (Tasa de Política Monetaria) chilena estimula el flujo de capitales financieros hacia nuestra economía. En el último año, la deuda externa ha aumentado cerca de 25%. Buena parte del incremento de US$ 10 mil millones obedece al “carry trade”, que busca retornos financieros de corto plazo presionando el tipo de cambio nominal a la baja. Este fenómeno se agrega a la esperable apreciación de nuestra moneda en un contexto de favorables términos de intercambio y de un dólar débil frente a otras divisas, desalineando la paridad de su equilibrio de mediano plazo.

Como consecuencia, el peso chileno se encarama entre las monedas emergentes de mayor apreciación frente al dólar. Tal comportamiento contribuye a aminorar la inflación doméstica, que ha sido impulsada fuera del rango meta, en parte, por la importación de los mayores costos de la energía y los alimentos. Su contrapartida es una fuerte pérdida de competitividad de los sectores exportadores que no se han visto beneficiados por alzas en el precio internacional de sus productos. Se ven amenazados el crecimiento y el empleo de aquellos sectores. Además, la probable recesión en EE.UU. arroja una sombra de duda sobre el desempeño futuro de nuestra economía y su expectativa de crecimiento puede sufrir nuevas correcciones a la baja. ¿Qué camino tomar en estas horas de incertidumbre?.

Las autoridades económicas han adoptado una actitud de observación de los hechos económicos recientes y acumulan información, mientras los sectores afectados se impacientan. Hacienda hizo un aporte al fondo del petróleo y propuso rebajar el impuesto específico a los combustibles, cuyo gasto tributario se compensa parcialmente con la limitación a la exención del IVA a la construcción, lo que ofrece cierto margen de maniobra a la política monetaria del Banco Central. El instituto emisor ha respondido suspendiendo las alzas de la tasa de política monetaria. Estas medidas aunque apuntan en la dirección correcta, parecen insuficientes.

Aunque ambas autoridades han declarado que el tipo de cambio nominal se aparta de su equilibrio de largo plazo, señalan que la información que manejan no justifica medidas mayores. En particular, el Presidente del Banco Central ha descartado una intervención no obstante la desalineación cambiaria. El objetivo inflacionario, los costos de intervenir y dudas por su resultado inhiben a la autoridad monetaria.

Sin embargo, hay intervenciones que no importan grandes costos. El Banco Central puede actuar sobre las expectativas del mercado si declara sin titubeos que considera que la paridad está desalineada. Atendida su credibilidad, ello desalentaría el ingreso de dólares especulativos. Refuerza el punto si agrega que suspende nuevas alzas de la TPM o que estudia la reposición del encaje a los flujos de entrada de capitales de corto plazo. Si además afirma que tiene la voluntad de ejercer su capacidad financiera para detener el desajuste cambiario, quedarán pocas dudas acerca de la reacción del mercado.

Recientes declaraciones de las autoridades económicas se inscriben tímidamente en esta línea, pero no han logrado influir mayormente en el mercado. Es probable que palabras más decididas tengan mayor efectividad.