Por qué no la bioenergía

Publicado : 02 Diciembre, 2007 en Prensa

Por ello, la urgencia en diversificar la matriz y asegurar aumentos a la producción ha devenido en un imperativo nacional. Para esto, las alternativas son múltiples. Ninguna es excluyente. Todas tienen su pro y su contra. Y es en este orden de consideraciones donde la posibilidad de utilizar recursos renovables emerge como una respuesta interesante, además de las conocidas ventajas medio ambientales. La generación de bioenergía es una realidad en muchos lugares del planeta y la creación de combustibles derivados de productos silvoagropecuarios, tales como leguminosas, cereales y otros, corresponde a prácticas y técnicas absolutamente conocidas. Nuestro país puede obtenerlos y cuenta con los recursos humanos para hacerlo.

El problema es otro. Para que esos biocombustibles sean sustentables es menester despejar, a lo menos, cuatro aristas: a) Calcular los reales volúmenes de producción, considerando el hecho de que en estos lares el recurso suelo es muy escaso -sólo 4,5 millones de hectáreas arables- e impedir que la materia prima termine proviniendo de terceros países que tienen grandes superficies plantadas o sembradas y costos más bajos que los nuestros. b) Admitir producción transgénica destinada al mercado interno, toda vez que su valor es inferior a los de la agricultura convencional. c) Prevenir el carácter monopólico de la empresa que se dedique a la elaboración de estos productos, puesto que puede transformarse en una fuente de presión y de conflictos permanente con el Estado. d) Medir adecuadamente los efectos que provocarían algunos privilegios tributarios anunciados, como la no aplicación de los impuestos a los combustibles a este nuevo producto, frente a la pública demanda de rebaja general de esos gravámenes. Si se resuelve positivamente todo aquello, contaremos con dicho recurso energético. Claro que ello dependerá de decisiones de política económica y no de consideraciones técnicas o agronómicas.

De ahí es que, sin perjuicio de continuar explorando la viabilidad del biodiesel, hoy es mucho más factible promover la utilización de la biomasa que genera la actividad silvoagropecuaria, como materia prima de las termoeléctricas, toda vez que ello no requiere de normas especiales. Tenemos basta experiencia en la materia. Existen varias plantas de esas características a lo largo del país, las que básicamente se abastecen de residuos forestales. No olvidemos que Chile es un país forestal, con 2,2 millones de hectáreas de plantaciones, con 6 millones de hectáreas de terrenos de aptitud forestal y con 13,5 millones de hectáreas de bosque natural.  El mero manejo sustentable del bosque nativo, tan urgente y necesario para su preservación, puede proporcionar desechos suficientes para alimentar termoeléctricas que generen el 20% de la electricidad que hoy consumimos. Contar con una ley que fomente el manejo sustentable del bosque natural es condición para que ello acontezca. Incentivar las plantaciones forestales apunta en el mismo sentido. Y, validar social y culturalmente la actividad forestal es un desafío pendiente.