La Concertación, el plebiscito y el futuro

Publicado : 06 Octubre, 2010 en Prensa

Gloria.de.La.Fuente


Por Gloria de la Fuente | Directora del Programa Político de la Fundación Chile 21.
Este 5 de octubre se cumplen 22 años del que probablemente fue uno de los eventos políticos más significativos del siglo XX, el plebiscito de 1988 que determinó el fin de uno de los regímenes autoritarios más prolongados de la región latinoamericana, cuyo costo humano, político y social se deja sentir hasta nuestros días.

Si bien este mecanismo plebiscitario estaba considerado en la Constitución aprobada en 1980, lo cierto es que esa gesta sólo fue posible gracias a la movilización social creciente que comenzó a generarse en Chile a partir de la crisis económica que se produce entre 1982 y 1984, que hizo inevitable la protesta social y la necesidad de que el régimen se abriera a la negociación con la elite política, cuestión que finalmente gatilló la transición y las siguientes dos décadas de gobiernos de la Concertación, el lento retiro de Augusto Pinochet y los militares de la escena política (hasta que se produce la muerte del general el año 2006) y los múltiples intentos de los partidos y líderes de la Alianza por Chile (hoy Coalición por el Cambio) por desligarse de su activa participación y colaboración con el régimen militar.

El tango dice que 20 años no es nada, sin embargo, pasadas más de dos décadas de aquel significativo evento de la historia, muchas cosas han cambiado en la escena política nacional y pareciera que la única respuesta que la clase política chilena ha sido capaz de enarbolar es la mentada “renovación”. En efecto, desde la campaña presidencial del año 1999 ya se levantaban promesas sobre el “cambio” y la “renovación”, como si el sólo recurso retórico bastara para convencer a un ciudadano cada vez más escéptico de la política. Joaquín Lavín estuvo a punto de convencer al electorado con la idea del “cambio” en 1999 y Michelle Bachelet encarnó en sí misma aquello, siendo, hasta hoy, un liderazgo indiscutido para muchos que hoy han pasado a engrosar las filas de la naciente oposición.

Por favor no se mal entienda, no se trata de tener algo en contra de la renovación, al revés, creo que la renovación es indispensable pero no sólo como recurso retórico, también como parte de la práctica, de los “rostros” y las ideas políticas.

En este contexto, las señales de recomposición y renovación que ha enviado la Concertación con posterioridad a la derrota son preocupantes. En efecto, se ha elegido el acto conmemorativo del plebiscito para realizar un re- lanzamiento de la coalición política, sumando la firma de un compromiso que, entre otros, incluye el llamado a primarias abiertas para la selección de candidatos. Si bien ello es una señal relevante, no es suficiente para una coalición que pretende ser una nueva mayoría, pero que elige seguir utilizando la misma “marca” que se encuentra devaluada. Y no se trata de desconocer el legado trascendental, que con éxitos y fracasos, dejaron los gobiernos concertacionistas, mas bien se trata de no tener prejuicios y temores de enfrentar aquello que estuvo en el seno de la derrota en enero de este año, la transformación profunda y significativa de una sociedad que está cada días más consciente de sus derechos y que, por tanto, no se trata de ofrecerle más o menos Estado, sino que de instituciones y organismos que respeten estos derechos y atiendan sus necesidades; a los que la política le parece cada vez más lejana y ajena a sus intereses, por eso decide no inscribirse en los registros electorales (la mayor parte de los jóvenes no inscritos nacieron en democracia), lo que no quiere decir que no tengan opinión respecto a los fenómenos políticos y sociales; a los que el acceso al consumo que les otorga el mercado no les molesta, pero que viven con la angustia de poder pagar sus cuentas a fin de mes. Para todos ellos la Concertación de la última elección presidencial y a la luz de lo que señalan las últimas encuestas, no tiene nada que decir.

Y si esto es producto de 20 años de gobiernos de la Concertación, enhorabuena, entonces ya es hora de hacerse cargo de verdad y darle a esta nueva forma de ser ciudadanos una nueva esperanza y un nuevo proyecto político.

Publicado en “La Tercera-Blogs” el 06 de Octubre de 2010