Las alertas energéticas y el piloto automático.

Publicado : 08 Agosto, 2007 en Prensa

Taller de Regulación Chile 21

El país enfrenta una preocupante vulnerabilidad en el campo energético. No hay gas para la producción eléctrica pese a que en los últimos 10 años las principales inversiones se hicieron en centrales de ciclo combinado, el suministro de gas natural residencial está amenazado y la falta de previsión ha incrementado los costos a empresas y personas y afectado el PIB. Los gobiernos de la Concertación han impulsado cambios legislativos, la producción de GNL a través de empresas públicas que reemplazarán a partir del 2010 el gas natural proveniente de Argentina y asegurado el suministro de gas para el consumo residencial, cuando en Argentina hay racionamiento. La intervención del Estado permite vislumbrar la solución de los problemas que enfrentamos.

Los principales medios de información demandan fortalecer la intervención estatal  agilizando “el aparato público para que proporcione seguridad y eficiencia en este rubro” y que se aborde la transformación de “la plataforma energética del país para generar un marco que facilite la inversión para sacar adelante variados proyectos de generación energética”. Reconocen así que la estrategia del piloto automático debe ser corregida y se distancian de algunos especialistas vinculados a la derecha  que insisten en mantener de forma irrestricta la estrategia basada en el mero funcionamiento de mercados libres y competitivos y evitar la tentación de que el Estado intervenga pretendiendo, lo que ellos llaman “planificar centralmente y en forma voluntarista nuestro desarrollo energético”. La insistencia en mantener esta política sin modificaciones es la principal causa de los problemas que estamos experimentando.

Junto con perfeccionar continuamente el funcionamiento del sistema de precios el Estado debe jugar un rol más activo. Debe buscar una política de integración física y energética que, sin esperar resultados fáciles y de corto plazo, apueste con más iniciativa en esta dirección. Se requiere  una institucionalidad pública con visión de largo plazo capaz de  identificar los riesgos y escenarios posibles y anticipar los acontecimientos, que disponga de instrumentos que le permitan intervenir oportunamente frente a amenazas y eliminar las barreras de entrada. Se requiere instituciones que promuevan la investigación para la diversificación energética y una adecuada política de subsidios a las nuevas fuentes. Sobre esta base, el Estado debe poder convocar a la ciudadanía a discutir sobre las opciones de matriz energética de largo plazo desde el punto de vista de la seguridad, la economía de los recursos y el medioambiente.