Del 2007 al Bicentenario

Publicado : 28 Febrero, 2007 en Prensa

Por otra parte, en los partidos políticos se aprecia una dinámica contradictoria: 1) una mezcla de desafecto y de entusiasmo por diversos aspectos de “el” gobierno, como ente casi ajeno, 2) las fracciones y entelequias seguirán redefiniendo y pensando  su “programa propio”, y 3) se intensificará la pelea por la candidatura presidencial para el 2010. En cada sector político las tendencias a la dispersión o la unidad estarán enmascaradas y contrarrestadas en parte por la cercanía de las elecciones municipales.

Para la Concertación es necesario, al menos, plantearse una estrategia diferente, también por razones electorales, pero principalmente  para estar a la altura de las transformaciones que están en pleno desarrollo en la sociedad chilena y que deben profundizarse.

Esto porque la tarea está lejos de estar terminada.  Así lo prueba la magnitud de los cambios que todavía faltan cuando Chile se compara en muchos ámbitos con los países avanzados.  También, porque los resultados ya obtenidos muestran claroscuros que requieren correcciones importantes, como en el caso de la educación y la generación de empleo, por ejemplo.

El apoyo mayoritario de la ciudadanía a los partidos e independientes progresistas, es decir al conjunto de la Concertación, se ha debido a una mezcla de factores. Primero, a que en el plano  de las ideas muchas de las propuestas de la Concertación han ido formando parte del sentido común de los chilenos, lo que nos ha permitido convivir a todos en un marco de progreso. Segundo, a una relación mantenida de trabajo, si bien imperfecta, entre los partidos y de éstos con el gobierno. Y tercero, a un estilo de gobierno crecientemente basado en un enfoque de políticas públicas.

Es necesario profundizar en los tres frentes, ya que en la sociedad y en el gobierno no hay piloto automático y los actores sociales están llamados a generar las ideas, superar los obstáculos y lograr los objetivos, superando sus propias limitaciones.

Esto requiere una estrategia distinta: 1) trabajo más cercano, aun cuando no incondicional, de la sociedad y los partidos con el gobierno, sobre la agenda nacional planteada y respecto de un estilo eficaz, abierto y participativo de implementarla; 2) trabajo conjunto de los partidos con la ciudadanía sobre los lineamientos de la sociedad de Chile para el Bicentenario. Quizás la mejor idea que ha surgido en Chile es la de ir hacia una sociedad en la que las propuestas del humanismo ?cristiano, socialista y laico- nos den efectiva libertad a  todos. 3) Cuando llegue el momento – que no es hoy- de elegir el o la candidata presidencial de la Concertación, habrá que hacerlo consultando al pueblo acerca de quién podrá conducir mejor los destinos de Chile en el inicio de su tercer siglo de vida republicana.