Breve agenda sobre la calidad de las políticas públicas

Publicado : 10 Junio, 2007 en Prensa

1) ¿De qué depende la calidad de las políticas?

Los países en desarrollo suelen cambiar con más facilidad  las orientaciones de sus políticas que la calidad de sus políticas públicas. Para lo segundo la reforma del Estado es necesaria pero insuficiente;  además se requiere un cambio analítico y operativo basado en un enfoque de políticas públicas

Así, la calidad de una política depende:

  • De la consideración conjunta de sus aspectos políticos con las facetas técnicas, institucionales y comunicacionales
  • De la integración de los diversos actores sociales a ellas.
  • De la consideración de las especificidades de cada una de sus fases: origen, diseño, gestión y evaluación.

Es como andar en bicicleta, la coordinación de los movimientos no es simple, pero puede hacerse.
Este enfoque de  las políticas públicas ha resultado exitoso cuando se la ha aplicado. Sin embargo, parece desagradar tanto a tecnócratas como a  demagogos, quienes insisten en separar estos aspectos, o darle importancia sólo a algunos,  según su conveniencia.

2) ¿Cómo lograr la calidad?

En el origen de las políticas

La economía política del gobierno y de las reformas depende de cómo se establece la agenda política y cómo se especifican las políticas públicas. Lo mejor es que ello sea alcanzado por una coalición amplia que concuerde en un programa representativo, consistente y financieramente sustentable.

A continuación es indispensable fortalecer la capacidad estratégica del Ejecutivo para diseñar y monitorear políticas públicas, superando la falsa disyuntiva entre trabajar con un staff presidencial o con el gabinete.

Para ello basta la decisión del Presidente de tener un staff de calidad, que lo asesora a él sin ser un grupo intermedio, sin protagonismo público y con cero filtraciones sobre sus recomendaciones.

El Congreso debe fortalecer la calidad de las leyes estableciendo asesorías profesionales y acentuando el trabajo en comisiones. Los partidos políticos deberían ser abiertos a la ciudadanía mediante prácticas obligatorias de participación interna. Sus capacidades programáticas y de gobierno podrían  ser fortalecidas.  El lobby debería ser regulado. Por ejemplo, no se puede participar en las decisiones del gobierno y simultáneamente hacer lobby sobre ellas.

En la gestión de las políticas

La buena gestión de las políticas requiere mucha transparencia y la selección independiente de los directivos, junto con mucha flexibilidad y capacitación de los trabajadores en el sector público. También trabajo directo con la comunidad y con el sector privado.

En su control y evaluación

En el área de control y evaluación, además de las revisiones ex post de legalidad de los actos, convendría crear una agencia independiente con alta calificación que investigue el gasto público, que evalúe su eficiencia y efectividad, que examine malos usos y entregue opiniones sobre temas de legislación. El gobierno no puede ser su propio y único evaluador.

3) La ciudadanía debe ser la base de todo

El natural interés de los ciudadanos por las políticas públicas puede ser canalizado mediante la participación, acogiendo así los movimientos ciudadanos. Se puede mejorar la capacidad analítica y de propuesta de las organizaciones sociales mejorando su conocimiento del proceso de las políticas públicas. El perfil de la ciudadanía no organizada podría ser levantado a través de prácticas participativas y comunicacionales. En todos los casos, la información es la base de la participación.

En términos generales, la interacción entre los diseñadores de política, quienes las aplican, los partidos políticos y la ciudadanía podría ser más  bienvenida que hoy y ser así canalizada en todos los niveles.

Además,

  • es bueno que la comunidad académica opine con libertad sobre las políticas, lo que  requiere asegurar el pluralismo académico.
  • Los centros de opinión podrían concentrar con éxito sus análisis en consideraciones realistas sobre las políticas públicas.
  • Los organismos multilaterales y las agencias internacionales deberían de una vez avanzar desde las recomendaciones de qué hacer a las consideraciones sobre cómo hacerlas.

4) Política y políticas públicas

Con este estilo, la política y las políticas públicas se reforzarían recíprocamente; se podrían aprovechar mejor las ventanas de oportunidad que se presenten; aumentarían  las posibilidades de obtener buenos resultados con las iniciativas; y los errores podrían corregirse  tiempo.

Todo ello fortalece la gobernabilidad; en el mediano y largo plazo una buena gobernabilidad es una gobernabilidad democrática, la que da estabilidad pero también  flexibilidad para evolucionar y enfrentar nuevos desafíos.