Notable Disminución de la Pobreza

Publicado : 12 Junio, 2007 en Prensa

En estos tres años el número absoluto de pobres se redujo en cerca de 700 mil personas, mientras que el número de personas indigentes bajo en alrededor de 210 mil. Este avance se logró en un período relativamente breve, en el que la población total del país creció en casi 500 mil personas. Si bien la población crece a una tasa baja, se está envejeciendo rápidamente y han aumentado los hogares de bajos ingresos con jefatura femenina con niños. Esto realza los méritos de la política social y señala la necesidad de avanzar decididamente en la reforma a la seguridad social, reforzando su pilar solidario y en los mayores esfuerzos para atender a las poblaciones más vulnerables.

Sin duda las cifras dadas a conocer la semana pasada reflejan un importante progreso en materia social que debería enorgullecer a todas las chilenas y chilenos sin excepción. Con ello nuestro país se sitúa claramente en el primer lugar del ranking latinoamericano en logros en el combate a la pobreza. En efecto, Chile ya es claramente el país que registra los más bajos índices de pobreza en América Latina y es el único que no ha mostrado un retroceso de esos índices desde 1990.

Chile cumplió con holgura la meta del Milenio de reducir (entre 1990 y 2015) a la mitad la pobreza extrema: en 16 años redujo casi a la tercera parte el porcentaje de población en pobreza (de 38.6% en 1990 a 13.2% en 2006) y a la cuarta parte la población en situación de indigencia (de 13.0% en 1990 a 3.2% en 2006).

Según las nuevas estimaciones basadas en la encuesa CASEN, por primera vez la pobreza rural (12,3%) es menor que la urbana (14%). Hay que recordar que en Chile la población rural representa alrededor de 15% del total. En parte la menor pobreza rural se explica porque las mayores bajas se concentraron en regiones con un porcentaje relativamente alto de población rural) e indígena (IX, X y VI).

Entre 2003 y 2006 se aceleró fuertemente la tendencia a la baja de la pobreza con respecto al período 1998 ? 2003. Es notable que se haya logrado ahora una mayor reducción de la pobreza e indigencia a partir de niveles más bajos. Esto se aprecia en el significativo aumento de la elasticidad (media) pobreza/crecimiento: con un incremento acumulado del PIB casi un 70% mayor que el registrado entre 2000 y 2003 (16.5% vs. 9.8%), en el último trienio más que se quintuplicó la baja porcentual de la pobreza y más que se duplico la baja de la indigencia. En otras palabras, en este período cada punto porcentual adicional de crecimiento de la economía se tradujo en una mayor disminución de la pobreza y de la indigencia.

¿Qué factores contribuyeron a este logro? Por una parte, las mejoras de las remuneraciones medias y mínima, que crecieron en términos reales en alrededor de 7.7% y 7.4%, respectivamente, y la importante baja del desempleo abierto: de 9.9% a 6.6% a nivel nacional. Todo ello en un contexto de baja inflación (7.9% en los tres años) con un menor crecimiento de los precios de los alimentos (5.9%), que favoreció principalmente a los hogares de ingresos más bajos.

Por otra parte, la decidida acción estatal manifestada en la importante expansión del gasto público social y los esfuerzos realizados para concentrar sus beneficios en los estratos de menores ingresos. Los subsidios monetarios (SUF, PASIS, subsidios al agua potable y a la adquisición de viviendas) vieron aumentados sus montos y los esfuerzos de Chile Solidario por llegar a los hogares con mayores carencias rindieron sus frutos.

Al igual que en años anteriores, en 2006 los subsidios monetarios a los hogares pobres y los bienes públicos gratuitos o subsidiados (salud, educación, etc.) redujeron a cerca de la mitad las brechas de ingreso que se generan en el mercado. En 2003 la brecha de ingresos entre los quintiles extremos bajó de 14.3 a 7.6 al contabilizarse las transferencias estatales; en 2006 la baja en la distancia de ingresos medios fue de 13.1 a 7.1 veces.

A diferencia de lo ocurrido en los trece años anteriores, la disminución de la pobreza estuvo acompañada por una mejora en la distribución del ingreso autónomo (ingresos del trabajo y otras rentas). Tanto el coeficiente de Gini como la brecha de ingresos entre el quintil más rico y más pobre de la población se redujeron. Desde 1990 no se había registrado una baja tan significativa de la desigualdad en la distribución del ingreso y habrá que perseverar en la acción redistributiva del Estado a fin de que esta tendencia se mantenga, del mismo modo que los logros en reducción de la pobreza.

Acortar las brechas entre ricos y pobres a fin de que los frutos del crecimiento económico se destribuyan con mayor equidad sigue siendo un gran desafío para el país. Una mayor equidad distributiva no traba sino que favorece el crecimiento económico y es una condición básica para el sostenimiento de una democracia sólida, basada en grados crecientes de solidaridad y con mayor cohesión social.

Reducir la pobreza relativa además de reducir aún más la absoluta debe transformarse en una tarea fundamental para los próximos años. Chile puede llegar al Bicentenario con una pobreza cercana o inferior a 10% de la población, habiendo erradicado la indigencia. Para el logro de ambos objetivos la acción del Estado continuará siendo fundamental. Pero también lo será el crecimiento económico sobre bases más equitativas. Al sector privado y a los empresarios les cabe un papel fundamental en esta tarea. La responsabilidad social de la empresa se expresa ante todo en el cumplimiento pleno de la legislación laboral, velando por el bienestar de los trabajadores.

Link | Encuesta Casen 2006