Su fundación, sus redes, las cuotas que pagan, los roces "fratricidas" y los proyectos: La vida íntima de Expansiva

Publicado : 29 Abril, 2007 en Prensa

El round que se avecina ya ha tenido dos adelantos. El más serio fue el reciente rechazo al proyecto de depreciación acelerada, que, liderado por el director ejecutivo de Chile 21, Carlos Ominami, le propinó a Velasco una fuerte derrota. La artillería siguió el domingo pasado, cuando Francisco Vidal -hombre de Chile 21 y uno de los más cercanos a Ricardo Lagos- puso en duda la influencia de Expansiva y dijo que si lo invitaran a integrarla no lo haría.

Roces que el director ejecutivo, Javier Couso, califica de fratricidas y a título de escopeta. “El que haya dicho que Expansiva no tiene influencia es su opinión -afirma-, pero lo que es digno de colegio es que diga que si lo invitan no iría. ¡Por favor! Si todos además somos concertacionistas y estamos trabajando por un mejor país”.

Todo comenzó en la casa de Daniel Fernández

La mayoría de los fundadores de Expansiva se conoce desde el gobierno militar, pero se juntó recién a fines de la década del 90, con la idea de un proyecto mayor, en medio de los remezones económicos de la crisis asiática y de la primera campaña presidencial con definición en balotaje entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín.

Tenían en común al menos un máster en sus registros académicos. Se habían desempeñado en distintos niveles del aparataje estatal y eran llamados despectivamente en las esferas políticas “los tecnócratas”.

La rotativa de análisis se inició en la casa de Daniel Fernández, en ese tiempo gerente general de Enap, y continuó en las de los “Jorges” Marshall y Rosenblut, en el departamento de Eduardo Bitran, y así sucesivamente.

“Al igual que todo el país -cuenta un fundador-, nos habíamos sacado literalmente la ‘cresta’ por la transición y considerábamos que había que reflexionar sobre Chile un poco más allá”.

A Halpern, por su expertise en comunicaciones y publicidad, se le pidió proponer el menú de nombres para la orgánica. Después de unos días enfrentó al grupo y le dijo: “Tengo uno solo: Expansiva”, a lo que se anexó luego el logo extraño, el de un árbol con raíces y alas, en un símil del movimiento de los pájaros al emprender el vuelo.

Cada uno aportó $100 mil mensuales para sustentar el desafío. Una parte se destinó a los trámites legales de inscripción, incluido el pago de abogados. Otra al diseño de la página web, único punto real de encuentro, ya que la decisión fue no gastar en arriendos de sede, lo que los motejó de corporación virtual.

Para el 29 de marzo de 2001 las cosas estaban maduras. Ese día en el Estadio del Banco Central en Príncipe de Gales, Marshall, Fernández, Rosenblut, Bitran, Halpern, Pilar Armanet, Vivianne Blanlot, Andrés Velasco y José Luis Ramaciotti lanzaron “Expansiva”, como corporación de derecho privado. Y sin complejos se declararon “liberales y tecnócratas”.

Varios medios de prensa dieron cuenta del nacimiento del “think tank”, incluso antes de que se inscribiera la escritura pública, el 4 de septiembre de 2001.

Pero querían un gran debut. Jorge Marshall tomó los hilos y apuntó a Estados Unidos. La Fundación Ford sería desde ese momento y hasta ahora, uno de sus grandes mecenas, a la que con el tiempo se sumaron Tinker y Hewlett (todas hacen aportes contra proyectos cercanos a los 20 mil dólares y también reciben apoyo del Banco Mundial y el BID).

Así, pudo lanzar el 28 de febrero de 2002, en Harvard y con el respaldo del Centro Rockefeller, el primer seminario “El Chile que viene”, hoy uno de sus productos estrella. Entre los invitados estuvieron Ricardo Lagos Weber, Carlos Peña, Benito Baranda, Óscar Landerretche, Patricio Navia, Marcela Cubillos, Patricio Walker, Juan Pablo Letelier, Marcelo Tokman y Consuelo Saavedra.

“Nos sentimos en el techo del mundo hablando de Chile. La plataforma bostoniana nos dio el posicionamiento que queríamos”, afirma un asistente al foro. Clave fue el apoyo del Centro de Estudios Públicos (CEP) para esa versión, una sociedad que se mantiene hasta hoy.

Los hijos “cuicos” y las cuotas mensuales

Los expansivos son hijos de la Concertación. Los hijos “cuicos”, replican algunos a modo de crítica, caracterización que comparten analistas como Carlos Peña, quien en una de sus columnas los describió: “Estudiaron en colegios de elite, sacaron buenos certificados y andan por la vida de ganadores (es lo único que a veces hace dudar de su inteligencia). Aman las cifras y las evidencias empíricas… lo hacen todo en la sobremesa, de oídas, mientras comen liviano y toman vino orgánico”.

Aparte de su visión liberal y de una economía austera y ordenada, los une su vocación por el servicio público. Afirman que no persiguen el poder, pero sí ser influyentes. El mayor porcentaje es progresista y de ese grupo un buen número milita en el PPD, partido donde tienen a sus principales aliados y detractores.

Son aplicados. Desde 2003, y en paralelo a los seminarios “El Chile que viene”, ingresaron al campo de la investigación, iniciando con ello una etapa más exigente.

Los temas para los “En foco” los define el directorio, y dos a tres expansivos elaboran la lista con una decena de expertos de distintas instituciones. “Elegimos a los mejores de la plaza”, cuenta Couso, al sostener que la metodología es siempre la misma. Cada uno tiene entre dos y tres meses para elaborar un informe de un máximo de 14 carillas a un espacio, en lenguaje simple, pero riguroso, con diagnósticos y propuestas, que es comentado en forma crítica en un “seminario técnico”.

“El trabajo no es ad honorem, pero casi lo parece”, dice, al reconocer que cada experto recibe 300 mil pesos, cifra baja para una investigación de esta naturaleza.

Sólo luego de los ajustes y con el texto destilado, el trabajo se lanza en un acto público al que son invitadas autoridades relacionadas con el tema. Después de publicar en varias oportunidades y tener un trabajo continuo en la corporación, los interesados pueden ingresar al consejo ampliado de Expansiva, sea por invitación o interés personal. Pero no es gratis. Sus actuales 75 miembros deben aportar con una cuota mensual de 20 mil pesos, cifra que se eleva a unos 100 mil pesos en el caso de los 12 miembros del directorio.

Con ese dinero, más el aporte de personas naturales a quienes se les impone un techo de 5 millones de pesos para no perder autonomía, el grupo financia parte de las investigaciones, la página web y el arriendo de la sede que funciona sólo para el manejo administrativo y no como centro de estudios desde marzo del año pasado en Padre Mariano 103.

Tres proyectos y un seminario

Sólo en este gobierno los expansivos lograron llegar a la primera línea de poder, con cuatro de sus integrantes en el gabinete. Y si bien Andrés Velasco fue clave durante la campaña para disipar los temores del empresariado, ahora libra una fuerte batalla para convencer a los más duros del oficialismo.

No les basta que haya renunciado al directorio de Expansiva antes de jurar como ministro, pues se le acusa de estar cambiando en la práctica el programa de gobierno y de regirse por los criterios liberales de Expansiva.

El “think tank” liberal, en tanto, tiene la mirada puesta en el futuro. Para los próximos meses tienen tres proyectos -tribunales de libre competencia, justicia y municipios (financiado por la Fundación Ford)-, y un seminario en sociedad con Proyectamérica, Cieplan, CED y sus críticos de Chile 21, que va a inaugurar la Presidenta probablemente en junio.

En paralelo, está abocado a confeccionar un set de proyectos para enfrentar la discusión en la elección presidencial de 2009.

Los ataques indirectos a Expansiva y a Andrés Velasco: El documento crítico que aguarda a Bachelet

El 7 de mayo debería estar listo para su presentación en sociedad, justo el día del próximo cónclave concertacionista.

El documento fue esbozado por el director ejecutivo de Chile 21, el senador socialista Carlos Ominami, y refrendado por otros viudos de Bachelet que participan en el “think tank”.

No será un paper académico, afirman, sino un pronunciamiento político. “Creemos en el programa de gobierno, coincidimos con el discurso público de la Presidenta, incluso con sus sueños. El problema es que se contradicen con lo que se está haciendo”, afirma uno de los participantes.

En todo caso, se explica que el documento no está hecho contra la Presidenta ni contra Expansiva. De hecho, el “think tank” no aparece en la redacción. “Pero sí es un análisis que reprueba la orientación económica neoliberal y la implementación de un neoestalinismo a nivel político, para presionar a los parlamentarios a que aprueben esas decisiones liberales”.

Como rostro de esa política neoliberal ven a Andrés Velasco, fundador de Expansiva y actual ministro de Hacienda.

Las propuestas económico-sociales que serán analizadas son siete, entre ellas:

  • La implementación ineficiente del Transantiago.
  • La necesidad de establecer un sistema de protección social. Estiman que la Pensión Básica Solidaria de $75 mil que contempla la reforma previsional debe aumentar hasta representar el 80% del sueldo mínimo (cerca de 108 mil pesos).
  • Retomarán una idea de Alejandro Foxley: atacar el desempleo juvenil.
  • Proponen mayor apoyo a la infancia, aumentando significativamente las asignaciones familiares para los niños más pobres del país (la cifra se estima en un millón 400 mil beneficiarios).
  • Plantean un cambio de la política energética, que obligue, por ejemplo, a las empresas a tener autonomía.El documento está siendo revisado por unas 50 personas. Y puede sufrir variaciones de aquí a su presentación oficial.