La imaginación pactista

Publicado : 02 Septiembre, 2010 en Prensa


Por María de los Ángeles Fernández | Directora Ejecutiva Fundación Chile 21

SI SE INSISTE en leer los recambios de las directivas partidarias de la Concertación en clave de renovación, los resultados dejan que desear. Ni siquiera han podido hacerse cargo de lo que Michelle Bachelet intentó durante su gobierno: la no repetición del plato y la paridad. Las fotos muestran a los conocidos de siempre y a Carolina Tohá encabezando una directiva provocadoramente masculina.

En el campo de las ideas, la noticia del incremento de la pobreza pone en jaque la consigna de la defensa del legado. Ello nos remite a la pregunta sobre cómo medir los avances de un gobierno que reclama parentescos con la izquierda. Bonomi, ministro del Interior uruguayo, en reciente visita a Santiago, aportó una mirada extraña a lo que fueron las aspiraciones de las administraciones concertacionistas: la consolidación de la relación con las fuerzas y organizaciones sociales.

En paralelo, se ha ido instalando el debate acerca de los pactos, con la mira puesta en las elecciones municipales del 2012. Frente a los que sostienen que el progresismo de hoy, en Chile, desborda el domicilio concertacionista, otros se resisten, advirtiendo apresuramientos o bien señalando que la garantía de la coherencia, en este ámbito, la entrega la Concertación. “Las alianzas no son pétreas”, como ya lo advirtiera el diputado DC Jorge Burgos hace años, añadiendo, sin vislumbrar su actual utilidad, una pista que ayudaría a orientar la necesaria reagrupación del progresismo: la redistribución del ingreso como base para enfrentar la desigualdad.

Si se piensa el marco de las alianzas más allá de lo táctico o de lo procedimental, las fuerzas políticas con vocación transformadora pueden recuperar la idea de proyecto, pero en sentido histórico. Al colocarse en este plano, lo que desafía a los partidos concertacionistas a un reaprendizaje, se entiende que los triunfos electorales son contingentes.

Para los que postulan la necesidad de avanzar hacia un nuevo Consenso Progresista para Chile, no se puede postergar la necesidad de hacerse cargo de las transformaciones que ha experimentado el país, en perspectiva de cambio estructural. Son muchos los ámbitos, pero es posible discernir algunos ejes ordenadores, como el modelo de desarrollo en perspectiva medioambiental, el tipo de Estado, la calidad de la representación y de la participación política, así como el reconocimiento de libertades en ámbitos como el aborto terapéutico, sostenido por un sentido común mayoritario, reflejado en encuestas como las de la UDP y Humanas, así como la eutanasia, la despenalización del consumo y el matrimonio igualitario.

Señales como las de Penco, en la línea de llevar un candidato común a alcalde, son un avance hacia la inclusión,pero, especialmente, en la línea de recuperar el arcoíris de la diversidad de la cual la Concertación hizo gala alguna vez, y de lo que hoy es un pálido reflejo. El camino iniciado no está exento de amenazas, como la tendencia a reproducir los acuerdos de elite e intrapartidos. En esta línea, el Frente Amplio uruguayo constituye una inspiración a la hora de pensar en alianzas sofisticadas por lo abierta, compleja y adaptativa, manteniendo en el tiempo el vínculo permanente con las organizaciones sociales y con la ciudadanía independiente.

Publicado en LA TERCERA – Ideas Y Debates – 02/09/2010