La cruel inspección de la igualdad

Publicado : 04 Abril, 2007 en Prensa

Publicado en El Mostrador

No pude evitar el recuerdo a Adrian Wooldrige, del diario The Economist, cuando señala que, “si bien importa el talento, tiene que ir ligado a la experiencia, a la ética, a un sistema de control interno, porque las personas talentosas pueden ser malvadas, desbalanceadas o codiciosas”. La segunda, la omisión -no sabemos con qué intenciones- de que el actual gobierno impulsó la corrección del sistema de adjudicación desde su instalación. El periodismo, si pretende ser politológicamente informado, debe ser riguroso. En tercer lugar, vayamos a lo medular: los mecanismos para alcanzar mayores cotas de igualdad. Panel de expertos y currículum ciego parecieran ser las piedras angulares de esta nueva etapa de las becas en cuestión. Sin embargo, cabe preguntarse por su efectividad y suficiencia. El magro tamaño de nuestras comunidades científicas y el fenómeno de la hiperespecialización conducen a que el silencio del nombre del postulante no evite totalmente su identificación. Por otra parte, los eventuales conflictos de interés de los expertos es algo que debe ser atendido. Nuestros criollos paladines de la meritocracia silencian, en general, la mención a otras opciones de combate de la desigualdad: las medidas de acción positiva. Las más conocidas son las cuotas femeninas para cargos de representación popular. El obnubilamiento liberal, extendido como mancha de aceite, predica el fomento de políticas tradicionales conducentes a la igualdad de oportunidades. Sin embargo, éstas son insuficientes si pensamos en situaciones o grupos que parten de una desigualdad real sustantiva (en este caso, las mujeres, con menos recursos, redes y tiempo), por más que la igualdad formal se haya conseguido.

Si queremos superar la mera retórica, tratemos de ser serios y advirtamos los posibles peligros. Ya Dahrendorf, citando a Michael Young y su libro “El triunfo de la meritocracia”, nos interna en los peligros de las medidas radicales, que pueden derivar en el cambio de hegemonía de un grupo, por otro. Llegan a la cima personas por su “mérito”, cerrando tras de sí las puertas una vez que han asegurado su status. Este panorama no deja de inquietarme y, a decir del autor, tiene poco de decencia, ecuanimidad y sentido común.

María de los Ángeles Fernández. Ex presidenta Asociación Chilena de Ciencia Política. Directora Adjunta Fundación Chile 21.