"La Glasnost de la Concertación"

Publicado : 11 Junio, 2010 en Prensa

Se acostumbra a decir que errores y fracasos, no solamente no son el fin del mundo, sino que constituyen oportunidades, tanto para el fortalecimiento como para el aprendizaje. Trasladar esta idea a la experiencia colectiva es harina de otro costal. ¿Cómo pueden asimilar algo así las organizaciones, más si éstas son de carácter político? La Concertación, hoy devenida en oposición, ejemplifica dicha dificultad. Ha perdido oportunidades para ello, como fue el famoso cónclave. Por otra parte, las elecciones para renovar las directivas partidarias empujan al ombliguismo. Por si fuera poco, los cuatro expresidentes de la República, con autoridad para promover un proceso de autorreflexión, se reúnen para acordar el registro de la obra de sus respectivos gobiernos pero ¿no debiera ser ésta tarea de politólogos y de historiadores?
El libro de Tironi, “Radiografía de una derrota”, abrió una rendija para analizar las causas del fracaso electoral, no tanto porque lo que allí esgrime sea incontrastable sino porque, al menos, generaba un puntapié político-terapéutico para hacerlo. Entender que la derrota estaba ya larvada, como lo indica en la sección “Larga declinación” o discutir la falta de sustento empírico de causas por él señaladas como el compromiso insuficiente de la administración Bachelet en la campaña, son condiciones sine qua non para el diseño de una nueva carta de navegación. Sin ello, la Concertación se ve arrastrada a respuestas placebo, huérfana de un marco estratégico de sentido. O bien incurre en un cierto conservadurismo institucional como cuando reduce la renovación de la política partidaria al recambio generacional.
Siempre habrá urgencias que conspiren contra el debate. Antes, porque se era gobierno; hoy, porque se debe priorizar la reconstrucción. Súmese a ello, la necesidad de responder a un gobierno no convencional, que recurre al llamado “efecto Penélope” que, tal como se teje y desteje, avanza en apariencia sobre temas propios de la Concertación mientras profundiza la privatización y la segmentación.
Desarrollar una visión común que incorpore los cambios estructurales en ámbitos tan urgentes como la educación o la salud, así como visualizar cuál será la política de alianzas para acoger la diversidad social y política que la Concertación no logró contener en sus domicilios partidarios, demanda liderazgos que enfrenten la necesidad que tiene la Concertación de vivir su propia Glasnost.

Publicado en El Periodista (11.06.10)