"Lecciones del progresismo europeo"

Publicado : 18 Mayo, 2010 en Prensa

La reciente derrota del laborismo ingles viene, no sólo a confirmar que los gobiernos progresistas en Europa son hoy los menos, sino también la necesidad de acelerar la reflexión acerca de las dificultades que el sector atraviesa desde las últimas elecciones parlamentarias europeas.

En Chile, recién se abren los fuegos públicos con relación a las causas de la derrota del conglomerado de centro-izquierda que gobernó el país por veinte años, gracias a la publicación de “Radiografía de una derrota”, de Eugenio Tironi.

A pesar de lo ubicuo del autor de dudas legítimas acerca de su sinceridad, es de agradecer que haya gatillado un debate indispensable.

Anteriormente, ya tuvo lugar en Montevideo los días 22 y 23 de abril pasado, organizado por la Fundación Friedrich Ebert, el llamado Foro de Partidos Políticos Progresistas el que, en esta oportunidad, llevó por titulo “Los desafíos actuales de los partidos progresistas de Latinoamérica y de la socialdemocracia europea”. Reconociendo las diferencias culturales y de contexto, algunas ideas allí vertidas pudieran inspirar las reflexiones por venir.

En esa linea, Ernst Hillebrand, a cargo de la oficina de dicha fundación, en París, constata la existencia de cambios estructurales relacionados con la evolución de nuevas lineas de conflicto en la sociedad, el impacto de la inmigración, problemas socioeconómicos vinculados a la relación entre capital y trabajo y cambios ideológicos y en la esfera política, traducidos en una crisis de legitimidad de las instituciones. Frente a ello, sugiere la necesidad de repensar las prioridades de la acción estatal y del concepto de estado social, adaptar el concepto de solidaridad, reforzar la participación democrática directa y terminar con el espíritu antiestatal de la Tercera Vía.

¿Puede servirnos algo de todo esto para entender lo que pasó en Chile y orientar los pasos del progresismo criollo? Así como el progresismo europeo ha terminado por reconocer su captura por los demonios centristas, la Concertación debiera aceptar que se desbalanceó hacia el centro, en una alianza que partió siendo de centro-izquierda. Tal como afirmó Paolo Flores D’Arcais en un articulo titulado “La traición de la socialdemocracia”: ¿de qué puede servir una izquierda que lleva a cabo una politica de derechas, si no a preparar el retorno del original?

Pero son otros los que también pueden aprender. Nos referimos al nuevo gobierno de derecha en Chile. Está dando un golpe a la cátedra, aumentando los impuestos y reformulando Mideplan, para convertirlo en Ministerio de Desarrollo Social.

El avance sobre la agenda del enemigo, en aras de constituir una Nueva Derecha, muestra un rumbo similar, pero al contrario.

Publicado en El Periodista (14.05.10)