"La compleja relación entre crecimiento y desarrollo"

Publicado : 04 Marzo, 2010 en Prensa

El programa económico del presidente electo abre con la siguiente afirmación: “La meta es alcanzar el desarrollo en forma definitiva el año 2018. Nuestro compromiso es lograr una tasa de crecimiento promedio en el período del 6%”.

La afirmación parece dar por sentado que crecimiento económico es sinónimo de desarrollo. Esa identificación es, sin embargo, altamente controvertida. Ya a fines de los años 60, el eminente economista británico Dudley Seers cuestionaba si el incremento del producto interno bruto por habitante es suficiente para concluir que un país se está desarrollando si, al mismo tiempo, no hay una reducción de la pobreza, la desocupación y la desigualdad.

El cuestionamiento de la identidad entre crecimiento y desarrollo alcanzó un punto extremo en la década siguiente, con la emergencia de la preocupación medioambiental y específicamente con la publicación, en 1972, del libro del Club de Roma Los límites del crecimiento.

Este trabajo proclamó la contraposición irreconciliable entre crecimiento y desarrollo debido al inevitable agotamiento de los recursos naturales que el crecimiento sostenido iba a producir.

La prescripción de política era, por consiguiente, crecer menos o no crecer en absoluto.

Hoy, esa posición extrema ha sido abandonada. Por la inversa, la noción que el desarrollo no se agota en el crecimiento ha pasado a ser generalmente aceptada. Un libro reciente del Banco Mundial captura la concepción contemporánea del desarrollo al afirmar que “va mucho más allá del objetivo de aumentar el ingreso promedio e incluye dimensiones como la libertad, la equidad, la salud, la educación, el medioambiente seguro y mucho más”. Los conceptos de desarrollo humano y desarrollo sustentable son esfuerzos por dar cuenta de este carácter multifacético del desarrollo en la forma en que hoy se entiende.

La tarea de la nueva administración es, por consiguiente, no sólo restablecer un alto nivel de crecimiento económico sino asegurar que éste conduzca, en última instancia, al mejoramiento de la calidad de vida integral de todos los chilenos y chilenas de hoy y de las generaciones venideras.

Publicado en el Diario Financiero el 28.02.2010.