Sociedad de la desconfianza y rendición de cuentas

Publicado : 08 Septiembre, 2017 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente, Portada

| por Gloria de la Fuente | publicado en “t13.cl” el 08/09/2017 |


Qué duda cabe sobre la instalación de una crisis de confianza en nuestra sociedad, tanto que instituciones que gozaban de gran prestigio, ahora se han desvalorado. Por cierto, esto ha sido el resultado de múltiples escándalos, vulneraciones a la fe pública y en algunos casos, delitos.

En el mundo político, el escándalo por las asesorías parlamentarias, se suma a este fenómeno, porque profundiza y amplifica la mirada negativa que existe desde antes, ergo, sólo contribuye a un deterioro aun mayor de la evaluación que los ciudadanos tienen sobre el ejercicio del poder y su sentido. Hace rato la crisis de la política en Chile y en muchos lugares del mundo ha significado asociar la política más con el uso abusivo del poder y menos con la búsqueda del bien común y de proyectos colectivos. En eso, convengamos, contribuimos todos los ciudadanos con la apatía y la distancia, pero también los representantes, cuando privilegian el interés corporativo o particular por sobre el común.

No obstante, aunque sea impopular, creo que ya es hora de romper esa especie de moralina que se ha instalado peligrosamente en la sociedad chilena, que cae rápidamente presa del juicio simplón, que se queda en la crítica destemplada y no busca caminos de solución. Ponemos el acento en lo negativo y con ello, profundizamos la crisis. La política deja de tener sentido y se convierte en un espacio de captura de los intereses de unos pocos.

Con ello no quiero decir que las asesorías legislativas plagiadas sea un tema menor, al contrario, creo que es importante que se tomen las medidas necesarias para que este tipo de contrataciones sea realmente funcional a la mejora del trabajo en el parlamento y, en consecuencia, creo que es hora de buscar una solución al respecto, sobre todo teniendo presente que varios casos han sido destapados por investigaciones realizadas en medios de comunicación y denunciados en redes sociales, relevándolos como instrumentos eficientes para la rendición de cuentas o el accountability social.

Con todo, creo que hay una discusión que ronda entre la ciudadanía, dedicarse a la actividad pública y especialmente política en un país como el nuestro, donde se expresan desigualdades importantes de todo tipo, requiere un doble cuidado en las señales y las prácticas de austeridad, por lo tanto no puede ser asociado al acceso a privilegios, a sacar ventaja permanente y al enriquecimiento desmedido. En la medida que eso suceda, las personas seguirán tomando distancia de la política y aquí hay una responsabilidad que los actores públicos deben asumir.

La sociedad de la moralina y el buenísmo tiende a hacerse trampa en solitario, contribuyendo sólo al deterioro y jamás a la búsqueda de soluciones que mejoren la calidad del debate público y la democracia.

Mi propuesta va, estando cerca de los 10 años desde la promulgación de la ley de transparencia y acceso a la información, por empezar a pensar darle rango constitucional al Consejo para la Transparencia y ampliar la vigilancia de este organismo sobre otros poderes del Estado, como el parlamento.