¡Crecimiento!

Publicado : 06 Septiembre, 2017 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera, Portada

| por Eugenio Rivera | publicado en “LATERCERA.com” el 06/09/2017 |


Se ha reiterado que al gobierno no le interesa el crecimiento, pese a la relevancia asignada a la reforma educacional. Si bien esta tarea respondía a la desigualdad de acceso a educación de calidad y a su deficiencia global, la reforma buscaba superar los déficits de RRHH que obstaculizan el crecimiento y el mejoramiento de la productividad. La propia reforma laboral apuntaba a reducir las asimetrías en las relaciones laborales y fortalecer el compromiso de los trabajadores con la empresa, cuestión clave para la productividad. La inversión en salud mejora el bienestar de la ciudadanía pero, ayuda a la productividad al disponer los trabajadores más sanos. Así la política social no comprometía el crecimiento; por el contrario le ayudaba.

El diseño del primer gabinete apuntó a poner en marcha estas reformas. Los ministros compartían su necesidad. No obstante sus capacidades de gestión política no estuvieron a la altura de las circunstancias lo que llevó al primer cambio de gabinete. Con él, Michelle Bachelet (MB) retomó la estrategia aplicada en su primer gobierno: centrar su atención en las áreas relevantes para sus reformas y delegar en un economista ortodoxo el manejo de la economía lo que afectó la consistencias entre las políticas.

Es simplificar el debate sostener que no se valora el crecimiento; existen más bien, visiones diferentes sobre como impulsarlo, el rol del Estado y su relación con el medio ambiente. Para la derecha, el Estado debe limitarse a mantener la estabilidad y entregar incentivos (en particular beneficios tributarios); sobre esa base se le asigna al sector privado la responsabilidad exclusiva de impulsar el crecimiento. El problema, como dijo un destacado líder empresarial es que el sector privado es “cobarde” y, sin un rol activo del Estado para identificar y promover nuevas industrias y actividades productivas, sigue haciendo lo mismo. Esta visión fue compartida por Valdés, lo que se tradujo en que priorizara la reducción del déficit fiscal estructural por sobre la superación de la desaceleración de la economía y la recuperación de la capacidad productiva. El programa de gobierno de Michelle Bachelet incluyó varias medidas, específicamente pro crecimiento, que requerían una mayor inversión pública desechada desde el inicio por Valdés y sobre todo el ejercicio de un liderazgo sobre un sector privado que ha perdido desde hace un tiempo su capacidad de innovación. Se desdibujó así el crecimiento de la agenda económica gubernamental.

Respecto del medio ambiente la derecha, subraya que Chile es un país pobre y, por tanto, las exigencias medioambientales deben ser menores. Para la izquierda, la protección del medio ambiente debe ser más estricta no solo por razones ecológicas; también pues el deterioro medioambiental es oneroso en el largo plazo y la inversión en medioambiente, representa ventajas competitivas para el futuro, muy relevantes. El caso de China es un ejemplo de la primera visión; Alemania potencia de la economía verde, del segundo. No cabe, en consecuencia, caricaturizar el debate en búsqueda de ganancias electorales fáciles. Más bien, de lo que se trata es concordar principios básicos y mejorar la institucionalidad ambiental.