“Ya no se habla de Brasil en el área internacional”

Publicado : 02 Septiembre, 2017 en Portada, Prensa

| por GASPAR RAMÍREZ | Internacional – El Mercurio | -02/09/2017-


El ex canciller y ex ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim escribió uno de los capítulos del libro “Claroscuro de los gobiernos progresistas” (Catalonia), lanzado el jueves por la fundación Chile XXI. En entrevista con “El Mercurio” en Santiago, Amorim dice que para 2018 el PT tiene un “Plan A”, Lula, pero no un “Plan B”.

-Esta semana se cumplió un año de la salida de Dilma Rousseff. ¿Hay un mea culpa por parte del Partido de los Trabajadores por los escándalos de corrupción?

“No sé si haya un mea culpa . Creo que hubo errores. Creo que hay un problema muy serio en el sistema político brasileño, donde el rol del poder económico es muy grande, y es una cuestión no solo de prohibir que haya donaciones de empresas, porque ahí habrá siempre maneras ilícitas de hacer donaciones. Es fundamental hacer que las elecciones sean menos caras. No más baratas. El PT participó también, pero es algo que alcanzó de una manera u otra a todos los partidos. Sí creo que hubo en el trabajo de la justicia un intento de focalizar en el PT y aprovechar la ocasión para eliminar un proyecto de nación que fuera independiente y, al mismo tiempo, igualitario. De eso no tengo duda”.

-¿Cómo evalúa al gobierno de Temer?

“Lo que hay de muy grave en esa situación es que el impeachment , además de no tener un fundamento real, por las cosas de las que fue acusada Dilma, es que el propio impeachment no existe para eso, para cambiar totalmente el proyecto de país. Entonces, las medidas tomadas por el gobierno de Temer son dirigidas a una visión de país distinta a la que apoyó el pueblo brasileño en las elecciones de 2014. Son medidas que caminan en el sentido de aumentar la desigualdad, de desnacionalizar la economía. Con consecuencias sociales que obviamente van a ser muy graves.

Un ejemplo que, a mi juicio, es muy grave es el congelamiento de los gastos del gobierno por 20 años con corrección solo por la inflación. Eso en un país de las demandas sociales como tiene Brasil es una cosa absurda. Porque suponiendo, como todos tienen que suponer, que Brasil vuelva a crecer, significa que el gasto social va a disminuir como proporción del PIB, y con eso va a aumentar la desigualdad, que ya es el rasgo principal y más grave de la sociedad brasileña”.

-¿El PT es opción para 2018?

“Creo que el PT sí es una opción. Claro que no es la única, pero tiene que trabajar en un frente amplio. Pero además de eso, creo que la figura de Lula es muy importante, porque es la única que veo en Brasil que tiene condición de hablar directamente al pueblo más pobre. Eso es algo fundamental. En mi opinión, hoy no se puede hablar de ‘Plan B’. El ‘Plan A’ es único, y es Lula, con una coalición de fuerzas de partidos progresistas, y de algún partido de centro que también se disponga en ese sentido. Probablemente no podrá ser el PMDB”.

-¿Lula es el único candidato viable del PT?

“Bueno, yo creo que tiene que ser nuestro Plan A, no digo que es el único viable. No sé lo que va a pasar. Pero creo que si empezamos a hablar de un Plan B, debilitamos nuestra principal fuerza, que es Lula. No es la única, pero es la principal”.

-¿Brasil perdió la influencia internacional que alcanzó cuando usted era canciller?

“No hay duda. Ya no se escucha ni hablar de Brasil en el área internacional. Mire usted: Brasil tuvo mucha presencia en el área global, en temas de Medio Oriente, con Irán, Turquía, Palestina, pero nunca abandonó la prioridad principal, que era la integración regional, sobre todo en Sudamérica.

Hoy tenemos una situación muy grave en Venezuela, y Brasil, independientemente de lo que pasó antes, no tiene ninguna condición para actuar. Primero, porque el gobierno no tiene la legitimidad porque no es un gobierno con fuerza política, pero también porque con sus condenas muy estridentes al gobierno de Maduro, digamos que Brasil se autoexcluyó de cualquier posibilidad de búsqueda del diálogo. Totalmente diferente cuando Brasil lideró el grupo de amigos de Venezuela después del golpe de 2002.

Ahora tenemos quizás una de las situaciones más graves que ha vivido América del Sur. No me acuerdo en mi vida de diplomático y de ministro una amenaza tan explícita de utilizar las FF.AA. contra un país sudamericano. Sabemos que EE.UU. tuvo un rol en el golpe contra Allende, contra Goulart, pero una amenaza contra un país mediano grande como Venezuela en América del Sur nunca hubo. Eso, para mí, es razón suficiente para convocar a Unasur y condenar esa acción”.