Lección de humildad y desafío de unidad

Publicado : 03 Julio, 2017 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente, Portada

| por Gloria de la Fuente | publicado en “T13” el 03/07/2017 |


Quién habría pensado hace un par de años apenas que un país acostumbrado a los triunfos morales y a las victorias pequeñas, estaría disputando una final de fútbol con uno de los campeones mundiales. Por supuesto, nos entristece haber perdido, pero eso no nos puede hacer olvidar el largo camino que hemos recorrido y las lecciones que nos ha dejado esta selección de lujo: humildad y unidad. Pese a haber llegado hasta esta instancia, nuestra selección jamás perdió el rumbo y nunca dejó de asumir que cada conquista era un paso, pero sobre todo, nunca, ni en los momentos más complejos, dejó de entender que esto siempre ha sido un juego de equipo y no una disputa de individualidades.

Todas estas lecciones son, en simultáneo, una buena manera de leer los resultados de la primaria presidencial.

Humildad, sin duda. Si bien hay un claro triunfador de esta contienda, el ex presidente Sebastián Piñera, que dobló a sus otros dos contendores y se llevó más de 800 mil preferencias, lo cierto es que no logró superar el millón de votos que esperaba y apenas obtuvo un poco más de la mitad de los votos que la presidenta Michelle Bachelet tuvo en la primaria 2013. Misma lección para el emergente Frente Amplio, porque si bien es meritorio haber logrado levantar alternativas en poco tiempo, lo cierto es que con su poco más de 300 mil votos, apenas tienen la cuarta parte de la votación de la derecha y están lejos, como en algún momento se auto erigieron, de ser quienes canalicen el “malestar” de la ciudadanía. Por cierto, lección de humildad también para la Nueva Mayoría, que con su falta de diálogo y acuerdo, tendrá que luchar en los próximos meses por recuperar el terreno que le ha condenado a un segundo plano en estos meses.

No obstante lo anterior, probablemente la lección más relevante que nos dejó nuestra selección es cuán determinante es la unidad para alcanzar el triunfo, pero sobre todo, para enfrentar las derrotas. Volviendo a la política, probablemente esta es la lección más importante y la que será determinante en el resultado presidencial y parlamentario 2017.

En efecto, por una parte Chile Vamos tendrá que buscar las maneras de recomponer las fracturas que provocó una de las campañas internas más duras de los últimos años, plagadas de acusaciones de operaciones políticas y lenguaje ofensivo. Por su parte, el Frente Amplio, que ha revestido de épica su misión de convertirse en la tercera fuerza, tendrá que construir no sólo unidad hacia dentro, sino que también capacidad de diálogo e interlocución con quienes son sus referentes políticos más próximos, la Nueva Mayoría.  Esto es relevante, porque si hay chance del que un proyecto que aglutine al centro y a la izquierda pueda triunfar de cara a una segunda vuelta presidencial, será a partir de la unidad y no de la atomización, porque en ese escenario quien gana es su adversario (basta ver la realidad española hoy, donde la fractura de la izquierda ha sido el triunfo de la derecha). No obstante, en el escenario de derrota, sin unidad en el parlamento, también será difícil poner límite a la “ola de regresión mercantilista y conservadora” que señalaba el ex presidente Lagos al decidir deponer su candidatura.

Por cierto, la lección de construir unidad no es privativa de quienes compitieron hoy en primarias, lo es también hace mucho tiempo de la Nueva Mayoría, que precisa con urgencia superar los proyectos individuales e ir hacia un sentido colectivo que le ayude a recuperar su identidad colectiva.

Con todo, así como para nuestra selección se abre una nueva etapa, para nuestro escenario político también. Habrá que ver cuanto han aprendido los actores políticos en el proceso.