Franja Electoral:La importancia de “salir en la tele”

Publicado : 05 Enero, 2010 en Prensa

La plaza pública de antaño, lugar de encuentro, gentío y disolución, ha sido reemplazada por la intimidad del hogar: de por sí entendido como el espacio de la familia, también el espacio de la TV.

¿Qué es la TV? ¿Un medio de comunicación? ¿Un instrumento de manipulación? ¿La caja idiotizante de la que muchos hablan? En nuestros días la “tele” es principalmente un vínculo social de millones de compatriotas que, de otra manera, no tendrían la oportunidad de compartir una misma información o incluso más, una misma emoción.

Los hogares chilenos a eso de las 21 horas se conectan con lo que ocurre más allá de su vivienda y aun más allá de su barrio o comuna. El país y el mundo son las coordenadas que se abren para informarse mientras las familias comparten la once o la cena.

Es importante “salir en la tele”. Miles de conversaciones diarias se originan en la programación que ofrece el medio televisivo. Los noticiarios muy temprano y luego los matinales continúan la saga de la información y la entretención en una jornada donde el televisor no se apagará jamás. Permanecerá prendido las mismas horas que un ser humano permanece despierto.

La resignificación de la política, en su dimensión de visibilidad, trae oportunidades de comunicación para los líderes públicos, pero al mismo tiempo, muestra de ellos una posición relativa fragilizada, al estar expuestos continuamente a evaluación de los medios y, a través de ellos, de los ciudadanos.

En la primera vuelta presidencial, los candidatos a la Presidencia de la República y los aspirantes al Parlamento tuvieron la oportunidad de “salir en la tele” en una franja electoral enteramente gratuita y en distintos horarios.

En esta segunda vuelta, serán solamente dos candidatos los que capturarán la atención del “gran público” televisivo. Ello ocurrirá principalmente a través de los noticiarios diarios y la franja electoral que retornó ayer. Millones de chilenas y chilenos pondrán mucha o algo de atención a lo que allí ocurra, a los mensajes de cada aspirante a La Moneda y a sus más sorprendentes y novedosas promesas.

¿Sabrá uno de los candidatos construir un mensaje que se quede en la retina del elector-audiencia? ¿Quién logrará emocionar de manera auténtica con sus ideas y argumentos? ¿Quién estrenará una forma creativa e inolvidable de comunicar una promesa? En definitiva, ¿cuál de ellos ocupará más profesional y estratégicamente la oportunidad única de comunicarse instantáneamente con millones de electores a lo largo y ancho del país?

Salir en la tele es demasiado bueno como para no preparar la mejor estrategia y elaborar los más seductores mensajes. Los escasos minutos en TV deben servir sobre todo para emocionar con una imagen, porque eso es lo que el medio televisivo sabe hacer mejor, unir en un visionado que es privado una experiencia común en miles de hogares de nuestro país. Eso de que la imagen vale por mil palabras cobra mucho sentido a la hora de imaginar un mensaje seductor para las masivas audiencias.

La elección se definirá en las grandes urbes (Concepción, Santiago, Valparaíso). Por lo tanto, se jugará en el terreno de la comunicación. En esa arena se juegan los dilemas electorales: en el territorio de lo audiovisual y en el territorio de la virtualidad a través de redes sociales que diseminan el mensaje en los públicos más interesados.

Por ello, los mensajes del candidato, su impacto en la agenda de los medios, la franja televisiva, el debate, las redes sociales, más la creatividad e innovación de una campaña, marcarán el rumbo definitivo del ganador. 15 días no es poco ni mucho. En la TV, es un tiempo más que suficiente para ganar o perder una elección.