Es la unidad, “estúpidos”

Publicado : 24 Abril, 2017 en Columnas Chile 21, Francisco Vidal, Portada

| por Francisco Vidal | publicado en “EL MERCURIO” el 22/04/2017 |


Tal como lo comenté en mi última columna en este medio, parece que si no rectificamos nuestra conducta política se puede repetir el escenario del 2009, donde ganamos en primera vuelta y perdimos en la segunda vuelta electoral. Solo para recordar, en ese año, el candidato de la derecha, Sebastián Piñera, en primera vuelta obtuvo el 45% de los votos, y los tres candidatos de la centroizquierda e izquierda obtuvieron, sumados, el 55% de los votos. Desglosados en un 29% para Frei; un 20% para Marco Enríquez-Ominami, y un 6% para Jorge Arrate. Tal como lo acabo de decir, ganamos en primera y perdimos en segunda, esencialmente porque un tercio de los votos de Marco Enríquez-Ominami obtenidos en primera vuelta, apoyaron al candidato de la derecha en la segunda vuelta. Tal cambio de postura en esa fracción del electorado de ME-O, creo que obedeció a la implacable campaña de dicho candidato contra la entonces Concertación y a su débil respaldo a Frei, sin nombrarlo, en la segunda vuelta. Resultado de todo ese proceso, la mayoría de centroizquierda ganó en primera vuelta y por sus errores, perdió en la segunda. Esto es lo que no debemos replicar en noviembre y diciembre de este año.

El actual escenario habla nuevamente de tres candidatos principales en la centroizquierda e izquierda. La Nueva Mayoría, hasta ahora, aporta dos liderazgos: la senadora Carolina Goic y el senador Alejandro Guillier, y el Frente Amplio, a su liderazgo más competitivo, Beatriz Sánchez. El primer paso para su éxito final es que la Nueva Mayoría tenga un solo candidato para la primera vuelta, definido en las primarias legales del 2 de julio, con una o dos listas parlamentarias y con un programa común. El segundo paso es un diálogo político entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, que se exprese en un apoyo mutuo en segunda vuelta, dependiendo, obviamente, de cuál de los liderazgos pase a esa jornada electoral. Si hacemos bien esta tarea política, la mayoría de Chile -que se expresa en la suma de la coalición gobernante hoy día, más el Frente Amplio- aseguraría un próximo gobierno. Lo anterior se desprende de la última elección municipal en la línea de concejales, que es la que permite medir la posición relativa de las distintas fuerzas políticas. En dicha elección, la NM obtuvo el 47%; el Frente Amplio, un 8%, y el PRO, un 3%. Es decir, un 58% del electorado. Mientras que la derecha solo obtuvo un 40%. La presencia del PRO en esta suma, también obliga, en mi opinión, a la Nueva Mayoría, a establecer un diálogo político con ME-O, para recibir apoyo mutuo en la segunda vuelta.

El jueves de esta semana, en este mismo medio, un columnista describió mi posición, tanto en este como en mi anterior artículo, como “pragmatismo total”, olvidándome, según él, de la esencia de la política, que son los principios, las ideas y las cosmovisiones. Equivocado está dicho columnista. Lo que propongo en estas líneas es la unidad de la mayoría para gobernar, pero con un sentido que contiene principios, ideas y doctrinas. Queremos seguir gobernando para que Chile, en forma sostenida, sea un país más libre y más justo, para impedir -como dijo el Presidente Lagos- el retorno de una derecha mercantilista y conservadora; para aprobar la despenalización del aborto en tres causales; para aprobar la ley de matrimonio igualitario con adopción; para aprobar la ley de identidad de género; para restituir la titularidad sindical en la negociación colectiva; para seguir aumentando los cupos en la educación preescolar; para seguir aumentando la gratuidad, con el fin del copago en la educación básica y media; para seguir aumentando la gratuidad en la educación superior, a lo menos, a los deciles 6, 7 y 8, el corazón de la clase media; para reformar el sistema de isapres; para poder lograr una reforma previsional que contenga, a lo menos, el 5% de nuevo aporte a la cotización de los trabajadores por parte del patrón, y que ese aumento tenga un criterio de solidaridad, y para mantener la carga tributaria que permite el financiamiento de todo lo anterior. Ahí están los principios, ahí están las orientaciones. Para lograr esos objetivos la mayoría de centro, centroizquierda e izquierda debe tener un solo candidato en la segunda vuelta. Esa es la tarea principal.