El retiro de Lagos: ¿Fin de la NM?

Publicado : 13 Abril, 2017 en Columnas Chile 21, Portada

| por Eugenio Rivera | publicado en “LA TERCERA” el 12/04/2017 |


El rechazo del Partido Socialista(PS) a apoyar la candidatura de Ricardo Lagos representa un hito fundamental en la trayectoria política histórica del país. Atrás quedo la candidatura del único militante cuya doble militancia había sido aprobada por un congreso del partido:  ¿Por qué? Como hecho objetivo, luego de 7 meses de campaña, distintas encuestas le reconocían un apoyo muy bajo y evidenciaban un alto rechazo. En ese sentido, era una candidatura que no terminaba de tomar impulso y el apoyo del PS representaba la única posibilidad de sobrevivencia. La pregunta, en consecuencia, debe ser otra ¿por qué se llegó a este punto?

El novel candidato del PS ha insinuado que el ex – presidente no escuchaba a la gente. Más aún, Guillier usó como slogan para posicionar su candidatura que era necesario oir a la ciudadanía y que el programa de Gobierno debe conversarse con ella.

Está por verse la realidad de semejante slogan, pues la ciudadanía ya ha hablado fuerte (las movilizaciones estudiantiles; las marchas de “No + AFP”, las movilizaciones de las regiones etc.)

El problema parece ser otro: muchas son las voces que escuchar, y aún más numerosas las soluciones. La dificultad es buscar buenas soluciones que pueden concitar un apoyo mayoritario. Ello requiere de conocimiento y de liderazgo para articular las voces y transformarlas en un proyecto y programa político.

Lagos desempeñó un importante liderazgo en la lucha por la recuperación democrática y en la configuración de los primeros 20 años de la Concertación, no así para el presente momento histórico, ya que representa todo lo bueno, pero también particularmente lo malo de la gestión concertacionista. Mientras que los aspectos positivos (recuperación de la democracias, reducción de la pobreza, construcción de las autopistas, el metro, la domesticación de las FFAA, el plan auge) son parte de los activos de la población, y se dan como por dados, la ciudadanía tiene clavados en su retina el Transantiago, el CAE, los abrazos del empresariado y una cierta indiferencia respecto del sistema de pensiones, por nombrar algunos aspectos.

También fue importante la decisión del ex Presidente de constituir un equipo que dejaba en evidencia que muchos de sus colaboradores de hoy (aunque aparecieron importantes personas que sin duda jugaran un papel destacado en la política chilena) eran los mismos colaboradores de antes, algunos de los cuales se han transformado en voceros de las grandes empresas concesionarias de obras públicas, de las grandes mineras, de las empresas del transantiago entre El ex – presidente no pareció entender que una gran mayoría de la NM no reclamaba un programa concienzudo – ya habría tiempo para elaborarlo– sino una mirada empática con importantes demandas de la ciudadanía que mayoritariamente son de centro izquierda. No era suficiente decir que su última propuesta programática era “para conversar”, las palabras requerían acompañarse de gestos audaces.

La caída de Ricardo Lagos no abre perspectivas de triunfo para la centroizquierda. Las diferencias transversales que afectan al centro y a la izquierda son profundas: más allá de los discursos y la simulación ello ha sido evidente durante todo el actual Gobierno. No hay acuerdos sobre el diagnóstico y menos sobre los remedios. Una segunda razón deriva de la ausencia de liderazgos. Los del pasado, particularmente el de Lagos, que fueron decisivos para transitar a la democracia y para construir 20 años de gobiernos concertacionistas no han logrado siquiera entender o aceptar los cuestionamientos. Por su parte, los nuevos liderazgos no terminan de surgir. Han aparecido espejismos propios de los procesos de descomposición de los proyectos políticos, cuando ante “el sálvese quien pueda” los últimos habitantes de una coalición se aferran de lo que pueden para salvar el pellejo, cuando impera el oportunismo y la “democracia meteorológica”, rehén de las encuestas de opinión.

El Partido Socialista aparece sumido en ese proceso. Su Congreso del 2015 definió la consulta para definir el candidato presidencial del partido, procedimiento confirmado por dos reuniones del Comité Central en noviembre 2016 y enero 2017, para finalmente fulminar la consulta. Todos conocimos a los partidarios de Insulza, de Atria y de Lagos… pero fuera de dos o tres dirigentes que desde un principio se declararon partidarios del senador Guillier, nunca fue claro quienes eran sus partidarios. Aunque es dable suponerlo, todavía no sabemos por quién votó el nuevo presidente del partido.

Al principio de la semana cuando se fulminó la consulta a los militantes, se dijo que el PS no estaba dispuesto a dar un cheque en blanco ni a Lagos ni a Guillier, que en el curso de la semana se presentaría las ideas programáticas básicas a los dos candidatos para tener eso como referencia para la decisión. Ello era solo un volador de luces, ya que en una semana no se improvisa una propuesta programática, menos aun cuando  los militantes están discutiendo desde hace meses al respecto. Menos viable era que los precandidatos las definieran en unas pocas horas previas a la reunión del comité central. La “guinda de la torta” fue que la votación en el comité central fuese secreta para evitar que los miembros del Comité Central se sintieran presionados: ¿remilgo presunto ante ¨interferencias”, o miedo a dar cara ahora y en el futuro cuando sean evidentes las consecuencias?

La situación actual recuerda lo que hace poco señalaba el filósofo español Daniel Innerarity “Padecemos una forma de configurar nuestras agendas políticas ..porque no acierta a despegarse de la agitación cotidiana. Puede que estemos confundiendo la voluntad general con el pulso diario en una especie de democracia meteorológica, en que las encuestas de  opinión o la opinión publicada son como los mapas del tiempo que nos permiten decidir si salimos hoy a la calle con abrigo, paraguas o manga corta …bien pudiera decirse que nuestro gran desafío consiste en articular una forma de construcción representativa de la voluntad popular que no se convierta en seguidismo de lo más ruidoso e inmediato”

¿Qué viene hacia delante? Si en los últimos meses el centro y la izquierda de la NM han vivido en la incertidumbre, esta se profundizará, ante varios escenarios posibles. El más probable es que la Democracia Cristiana descarte las primarias de la NM y se perfile como una alternativa de centro en la primera vuelta. Habrá que ve cómo Lagos y el sector que lo apoyó buscarán proyectar el movimiento que se generó en los siete meses que sostuvo su candidatura; es poco probable que apoye a Guillier pues las diferencias con quienes lo apoyan son muy sustantivas, y no debería extrañar a nadie que se sumaran a la candidatura de Carolina Goic en la primera vuelta. El problema de fondo es que los partidos de la NM están profundamente divididos y en tal contexto es probable que, más allá de las definiciones formales de los partidos, los distintos grupos dividan sus apoyos en la primera vuelta. El único partido que no presenta estas fisuras es el partido Comunista, que va a apoyar en el curso del mes a Guillier. Este escenario le pone una lápida a la nueva mayoría. El segundo escenario, menos probable y difícil, es que por consideraciones de cálculo electoral en el campo parlamentario, se imponga la idea de una primaria en la NM. Los débiles liderazgos que caracterizan a la coalición de Gobierno hacen poco probable que se estructure un liderazgo capaz de construir un acuerdo programático real. Y parece evidente, que las fuerzas política de la  NM no quieren ni están en condiciones de reproducir el actual gobierno de la coalición. Veremos cómo se sigue exponiendo la pequeña política, la que se escribe con minúscula, a las inclemencias de la meteorología de las encuestas de opinión.