El error táctico del comité central del PS

Publicado : 06 Abril, 2017 en Axel Callis, Columnas Chile 21, Portada

| por Axel Callis | publicado en “EL MOSTRADOR” el 05/04/2017 |


En enero de 2010, de cara a la segunda vuelta presidencial, tanto Frei como Piñera entraron en la disputa de los votos de ME-O. Casi 1,4 millones a compartir y que le permitirían a uno de los dos ser el próximo Presidente.

El resto de la historia es conocida, Piñera ganó, pues logró movilizar los 500 mil de esos votos que le faltaban y Eduardo Frei quedó con un déficit de casi 250 mil sufragios, no obstante haber sumado gran parte de la votación de Arrate (PC), y también una porción importante de ME-O. Pero una franja de este último le dio vuelta la espalda, entre los que no fueron a votar, dejaron nulo o votaron en blanco ese 2010, sumando casi 300 mil electores. Era el segmento irritado, decepcionado y maltratado por la Concertación, muchos ex dirigentes socialistas y de otros partidos, los que se fueron acumulando en el tiempo, y que en esa época ya constituían el principio del PRO y que, luego de esos años, han seguido contribuyendo a la formación de más de quince de los partidos que hay en la actualidad. Muchos de ellos hoy en el Frente Amplio.

Pero aún subsiste (o subsistía) una franja importante de izquierda en la Nueva Mayoría, sobre todo en el PS y su entorno, que miraba con expectación los pasos de esa colectividad. Aunque en verdad ya mucha de esta masa se empezó a ir en la última elección municipal (el PS perdió más de 160 mil votos entre el 2012 y 2016 en materia municipal) y el resto de este electorado estaba atento esperando señales de acercamiento ciudadano y consideración democrática en materia presidencial.

El error de cálculo del PS fue no tener candidato y, así, no ampliar el espectro de la probable primaria del 2 de julio, descuidando a su electorado y achicando aún más las opciones presidenciales de sus seguidores. Actuó como partido chico y desesperado y no como el más grande de los refichados.

Uno de los éxitos de las primarias de 2013, fue que Bachelet tuvo a un izquierdista José Antonio Gómez (que aportó poco más de 100 mil votos) y, por la derecha, al DC Claudio Orrego y Andrés Velasco. En definitiva, votaron en esta primaria más de dos millones, asegurando de antemano el triunfo de Bachelet. Dudo que en julio haya una cifra que se acerque a ese nivel de participación.

Si las opciones de la Nueva Mayoría para alcanzar la presidencia antes parecían distantes, hoy lo están aún más, pues tanto Ricardo Lagos como Alejandro Guillier no son percibidos como candidatos de izquierda, más bien de centro o a lo más centroizquierda. Ambos conflictuados con el Frente Amplio, el cual ya no se amedrenta con la teoría del “mal menor” en segunda vuelta.

El PS, al no presentar candidato y no establecer una “lealtad temprana” con su electorado, amarrando desde un inicio sus votos a través de una primaria, le ha regalado al Frente Amplio, y otras opciones, un número relevante de votos que no encontrará cabida en julio. No se estableció como el dique por la izquierda y dejó que una vez más el cerco se corriera al centro.

Peor el remedio que la enfermedad

Si la enfermedad era que los candidatos del PS marcaban poco o nada, así y todo, la consulta le daba un camino no traumático al resto de las opciones en la Nueva Mayoría. Todos llegaban vivos al 2 de julio y con la condición de que nadie venía derrotado de antemano. El remedio es que el PS tendrá que optar entre Lagos o Guillier, y ese resultado traerá duras consecuencias al que pierda.

Si es Lagos, será la estocada final a esa candidatura: su otro partido no lo apoya. Y si es Guillier el derrotado, sería incomprensible que el líder de las encuestas no tenga el apoyo mayoritario en un partido relevante. Se pierde por ambos lados, más allá de proclamaciones formales.

En términos prácticos, se sabe que muchos de sus militantes y parlamentarios ya están trabajando por Lagos o Guillier desde hace meses y que, independientemente del resultado de la decisión del PS, no lo dejaran de hacer. Entonces, ¿cómo se ordenará este partido en torno a una sola opción? No se ve cómo. Y al final, el desorden seguirá existiendo, beneficiando indirectamente a la opción de derecha.

Nadie hoy va a admitir que fue un error no hacer la consulta, pero cuando se cuente la historia de los factores del resultado de noviembre, no hay que olvidar este episodio, el cual, sumado a otros, configurará el relato del período.