Una nueva ONEMI en su barrio

Publicado : 13 Marzo, 2017 en Columnas Chile 21, María José Becerra Moro

| por María José Becerra Moro |


Es probable que en este momento un temblor, un incendio forestal, una marejada o, tal como ocurrió hace pocos días, un aluvión esté afectando a alguna localidad del país. La geografía, el calentamiento global y  la acción de las personas gatilla el surgimiento de estas u otras emergencias que pueden traducirse en catástrofes. Es por ello que, una vez más, se hace imperativo que como sociedad nos replanteemos cuál es el rol del Estado, los gobiernos locales y regionales y, por cierto, el rol de la sociedad civil en el manejo de estas.

A raíz de lo anterior, un debate muy positivo que abre la discusión Parlamentaria ahora en marzo será la creación de una nueva institucionalidad para hacer frente a las emergencias. En este sentido, el Proyecto de Ley pretende crear un “Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias”, reemplazando a la actual y cuestionada ONEMI. Este Proyecto de Ley intenta poner toda la capacidad del Estado a disposición de enfrentar de forma preventiva, y no sólo reactiva, las potenciales catástrofes en el país.

De esta manera, junto con reconocer la urgente necesidad de establecer una nueva institucionalidad y valorar que se ponga en discusión, y sin esperar una nueva tragedia para hacerlo, es importante mencionar algunos puntos que parecen relevantes del proyecto en cuestión, particularmente en lo referido al rol de los gobiernos locales en la prevención y gestión de riesgos y emergencias.

Los Municipios son la instancia de la administración del Estado más cercano a la ciudadanía y el territorio y, por lo tanto, es la institución que tiene mayor probabilidad de gestionar con éxito el riesgo y reaccionar frente a una catástrofe.

En el marco de la creación de una nueva ONEMI se debe señalar de manera clara la urgente necesidad de dotar a los Municipios del país de los recursos necesarios para que puedan contar con las herramientas y personal calificado para cumplir de manera eficaz el rol que les compete tanto en las fases de prevención, preparación y mitigación de la emergencia, así como en las fases de respuesta y recuperación; esto a través de los siguientes instrumentos: plan de gestión de riesgos, mapas de riesgos y plan de emergencia. Esto no se puede delegar a otros niveles de la administración del Estado, porque el gobierno local es el que mejor conoce la realidad de la comuna. Por ello se requieren gobiernos locales con mayor musculatura institucional y, por tanto, es necesario un importante aporte de recursos y procesos de apoyo y capacitación.

Estos cambios necesariamente conllevarán una modificación a la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades para adecuar la organización interna del Municipio en este sentido. Sin embargo, la creación de esta nueva ONEMI en la comuna, la “Unidad de Gestión de Riesgos y Emergencias” – área encargada de la elaboración de los instrumentos señalados y de ser el apoyo del Alcalde en estas materias – no puede depender de la voluntad o de la capacidad presupuestaria de cada Municipalidad. Es necesario incorporar estas oficinas como unidades mínimas permanentes del Municipio.

Aunque el Proyecto de Ley hace mención a la posibilidad de proveer personal técnico calificado al Municipio para cumplir estas tareas, con cargo al “Programa Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias”, esto queda sujeto a la suscripción de convenios, por definición inestables, y a criterio del respectivo director del servicio. De esta forma, este nuevo sistema mantendría la lógica centralizada y focalizada de la institucionalidad actual, mientras que lo que realmente se requiere es un profesional de forma permanente en el territorio, que sea un vigía en la prevención de potenciales emergencias.

Otro elemento que llama la atención, se relaciona con las instancias de coordinación interinstitucional para hacer frente a las situaciones de emergencia.  En esta línea, parece interesante la constitución, una vez declarada la emergencia, de los “Comité de Respuesta y Recuperación Temprana” en los diferentes niveles territoriales, dependiendo de la magnitud de la misma. Sin embargo, aunque parece razonable que la dirección de respuesta debe ir progresivamente escalando los respectivos niveles administrativos según avance la emergencia,  el gobierno local debe permanecer representado en cada una de estas instancias. Los desastres siempre estarán localizados en uno o más territorios comunales, y la voz de los habitantes debe permanecer representada en los Comités Provinciales y Regionales, más allá de que el Comité Comunal pueda seguir funcionando de forma simultánea a estos.

Chile requiere con urgencia una nueva institucionalidad para prevenir, enfrentar y reparar las emergencias, donde necesariamente el rol de la institucionalidad local es primordial para liderar el proceso, requerimos una nueva ONEMI desde la comuna que articule y evite que una emergencia se transforme en las cotidianas catástrofes que a diario vivimos.


María José Becerra Moro
Presidenta Corporación Ciudad y Derechos
Miembro Directorio Chile 21