CHILE, EL MOVIMIENTO NO + AFP Y EL ROL DEL SINDICALISMO NACIONAL

Publicado : 23 Septiembre, 2016 en Columnas Chile 21, Jaime Ensignia

|por Jaime Ensignia|


El Spot publicitario para el Plebiscito Nacional del 5 de octubre de 1988 “Chile, la alegría ya viene”, alegría que había quedado truncada desde el retorno a la democracia, en opinión de analistas políticos comienza a tomar forma. Las manifestaciones sobre el tema de las pensiones, con que, los chilenos hemos sido conmovidos en los últimos meses, pareciera señalarnos que la alegría ya viene.Estas manifestaciones, masivas, pacíficas y nacionales convocadas por la iniciativa NO + AFP, en julio y en agosto –esta última mucho más multitudinaria de lo se esperaba-, pasando por un cacerolazo cívico, han puesto en la agenda política la necesidad de una reforma profunda del actual sistema de pensiones. El tema de la reforma de las pensiones ha llegado finalmente para quedarse. Por cierto, no son manifestaciones espontáneas ni salieron de la nada, es el resultado de un largo proceso que venía madurando desde hace mucho tiempo. Fines de la década de los noventa y principios de los 2000, observamos un debate más que incipiente sobre los reales contenidos de esta, una de las reformas estructurales llevadas a cabo por la dictadura cívico-militar de Pinochet, la reforma del sistema previsional.

El poder de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) hoy en día esta expresado en lo siguiente: tienen 10.109.250 afiliados, de los cuales 5.177. 277 cotizan mensualmente su 10% de sus ingresos. Los fondos que administran las AFP al 2016 se elevan a la suma de US 167.836 millones, lo que es aproximadamente dos tercios del PIB de Chile. Estos datos nos muestran el enorme poder con que gozan las administradoras de pensiones. Paralelamente a este poder político y económico inconmensurable de las AFP, vemos el total fracaso de éstas en cuanto a entregar pensiones dignas. Junto a esto último, también es explicable la ira y la perplejidad política y social de la ciudadanía frente a las exuberantes pensiones de Gendarmería, de las Fuerzas Armadas y de Carabineros –todos estos estamentos usufructuando del vilipendiado sistema de reparto-. El sistema de AFP pagaba en junio pasado 1.171.260 pensiones con un monto promedio autofinanciado de $211.229, monto muy insuficiente para el elevado costo de vida del país.

Las manifestaciones que se están llevados a cabo en todo Chile convocadas por el movimiento anti AFPexpresa además el repudio a la desigualdad de todo tipo y a los abusos a los que se ven diariamente enfrentados una gran mayoría de los ciudadanos de estepaís. Lo que explota, en el caso concreto de estas convocatorias político y sociales, es algo que se venía esperando y que tenía que expresarse tal como se ha expresado y seguirá expresándose con fuerza de aquí hasta que exista una real hoja de ruta de cambio de esta reformaprevisional. Qué duda cabe, que este tema será uno de los principales tópicos de debate en la próxima contienda presidencial de noviembre de 2017 y, de ahí,  en adelante.

El movimiento No + AFP debe ser considerado como un interlocutor político social válido para ser escuchado por el gobierno de la presidenta Bachelet. El gobierno se demoró innecesariamente en reunirse con los voceros de este movimiento y puede pagar costos políticos importantes al mostrar una inexplicable insensibilidad hacia este movimiento.La opinión pública observa que las autoridades de gobierno se reúnen con los dueños de las AFP, con los gremios empresariales, con parlamentarios y partidos de la derecha política, pero con las organizaciones que están detrás de este movimiento de anti  AFP, se dilatan estos acercamientos.Un dato importante a constatar, es que los voceros y coordinadores de este importante movimiento, como Luis Mesina del gremio de los bancarios, Esteban Maturana y Carolina Espinoza de la Salud Municipalizada (CONFUSAM), dirigentes del sector público (ANEF) o sector metalúrgico (CONSTRAMET), provienen del movimiento sindical y algunos de ello son parte de organizaciones sindicales adscritas a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). En este sentido, es muy destacable la labor que han realizado estos dirigentes sindicales y sociales en estas exitosas convocatorias masivas que se han llevado a cabo y que seguirán movilizándose hacia el llamado al Paro Nacional del próximo 4 de noviembre.

Sin embargo, nobleza obliga reconocer, que la CUT ha estado desde su creación en Punta de Tralca en el año 1988 en contra del sistema de AFP y, lo ha venido denunciando con el correr del tiempo. En los congresos ordinarios de este multisindical como también en las manifestaciones anuales de los 1ros de mayo, la CUT ha levantado las banderas del cambio de estas administradoras de fondos de pensiones por un sistema de reparto, transformado, moderno y de acuerdo a las exigencias de los nuevos tiempos. En el documento “La CUT y los cambios que Chile necesita para profundizar la democracia en el trabajo”, de octubre del 2013, presentado a los candidatos presidenciales en las pasadas elecciones, señala: “El actual sistema de pensiones, es ilegítimo, pues fue impuesto por decreto en dictadura, cuando no había Parlamento y los partidos políticos y el sindicalismo eran perseguidos. A 32 años del sistema de pensiones administrado por las AFPs, el saldo es de un profundo fracaso y cualquier reforma que se haga dentro del mismo no mejorará en absoluto las pensiones” y dentro de algunas de las propuestas enunciadas, se pueden destacar las siguientes: “Un sistemaPrevisional Público: con un enfoque de seguridad social, basado en los principio de la suficiencia, universalidad, solidaridad y sin fines de lucro. Un sistema público: de administración de fondos de recaudación, inversión y pago de pensiones con cobertura nacional” (1).

Desde un punto de vista estratégico y de la perspectiva de este movimiento anti AFP requerirá de más y mayor unidad tanto de trabajadores como de la ciudadanía. En este sentido, nadie sobra en esta gran cruzada por llevar a buen puerto este sentida reivindicación de la sociedad chilena: tener pensiones dignas y trasformar profundamente el actual sistema previsional.


*Jaime Ensignia, sociólogo, Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Libre de Berlín, ex director socio político de la Fundación Friedrich Ebert en Chile. Actual director del Programa Internacional y de Relaciones Laborales de la Fundación Chile 21. Colaborador del Barómetro de Política y Equidad, especialista en política internacional y de relaciones laborales. Autor de numerosos artículos y libros.

1-.Ver. La CUT y los cambios que Chile necesita para profundizar la democracia en el trabajo, CUT Chile, octubre 2013, pág. 21-23.