Planteamientos de Lagos

Publicado : 14 Junio, 2016 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


Con inteligencia y la mirada prospectiva que lo caracteriza, el Presidente Lagos le ha propuesto al país centrar la atención en las metas largas que facilitan estructurar una mirada común y un entendimiento de envergadura sobre 15 ideas de futuro. Releva la crisis de confianza, la demanda de protagonismo ciudadano, la relevancia que adquiere la distribución del ingreso una vez que se superan los 20 mil dólares per cápita y la importancia de la producción limpia del cobre. Destaca la importancia de las nuevas tecnologías de información en salud y en educación. Propone reponer el voto obligatorio y llama a superar el debate político como una discusión de eslóganes.

Es una propuesta de discusión relevante que debe conectarse con otros debates que no logran explicitarse del todo. Qué duda cabe que la medicina preventiva y las prestaciones de salud intensivas en tecnologías van a transformar la arquitectura de los sistemas de salud. Pero es inevitable la pregunta qué mix de salud pública y privada puede ayudar mejor a resolver los problemas de salud y facilitar la introducción de las tecnologías que la harán más eficiente e igualitaria. No es casual que en los últimos 10 años se hayan presentado varios proyectos de ley en relación con la sanidad privada, sin logros significativos. La teleeducación representa un desafío de envergadura para las universidades tradicionales, pero confrontar los problemas de la educación superior requiere resolver el rol de la universidad pública y estatal y el de las instituciones privadas. El fenómeno del empoderamiento ciudadano es reconocido de manera generalizada. De ahí no se sigue que sea de fácil resolución la forma en que se articula la indispensable democracia representativa, con el desarrollo de formas de democracia participativa. El mejoramiento de la distribución del ingreso es señalado por el Presidente Lagos como un tema crucial. No obstante, como él mismo lo reconoce, implica cambios tributarios que siempre han generado conflictos de gran magnitud.

Enfrentamos el desafío de lograr un modo de discusión sobre las reformas necesarias que evite la crispación y favorezca el intercambio de ideas. Se requiere, sin duda, un liderazgo y una capacidad de gestión política que asegure una gestión gubernamental prolija. Nadie duda de la conveniencia de avanzar sobre la base de acuerdos amplios. Pero el consenso no es un instrumento eficiente de gobierno. Una sola voz discordante puede imposibilitar cualquier decisión. De ahí que la democracia sea un juego de mayorías y minorías. Al mismo tiempo, pareciera que Chile y el mundo están enfrentando dilemas que dividen profundamente a las naciones. Se trata de disputas respecto de la distribución del poder entre los distintos grupos sociales y políticos, relacionados con la forma de repartir los costos de una crisis que se prolonga y con visiones opuestas sobre el futuro que queremos construir. Para gobernar en  tiempos turbulentos no parece suficiente aludir a temas generales, sino que es necesario reconocer las graves diferencias que nos aquejan y enfrentarlas reponiendo la centralidad de la política.