Debates y proyecto de centroizquierda

Publicado : 12 Mayo, 2016 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


Discusiones en  marcha prefiguran los clivajes programáticos que se enfrentarán en la próxima elección presidencial. Diferencias respecto de la reforma laboral han vuelto a aparecer en el seno del gobierno. Basados en una argumentación coyuntural – el efecto sobre el crecimiento – algunos ministros se oponen a relaciones más equilibradas en el mundo laboral. Sólo la convicción reformista de la Presidenta la llevó a vetar elementos de la ley que tenían sentido sólo si se viabilizaban los ejes de la reforma. El debate en torno a la priorización del ajuste fiscal versus quienes sostenían que el Estado tenía una posición financiera suficiente para realizar un esfuerzo significativo para enfrentar la desaceleración económica y los problemas estructurales que afectan la economía muestra también diferencias de fondo. Esta discusión, con frecuencia invisibilizada, tuvo una expresión significativa en el documento presentado en el congreso socialista “Hacia una estrategia de desarrollo inclusivo y sostenible” que relevó como problemas de la economía chilena el modo de explotación de los recursos naturales, una lógica económica rentista, una débil política de desarrollo productivo y baja inversión en desarrollo e innovación y una alta concentración de rentas, todo lo cual es promovido por las instituciones y leyes vigentes.

La renuncia de un diputado del PPD que denunció prácticas clientelistas en la organización y que recibió el apoyo del expresidente Lagos es otra señal relevante. Ambos personeros apuntan a un problema real, que no es sin embargo propiedad exclusiva del PPD. Es cierto que los partidos necesitan fuertes reformas. De manera difusa, en el trasfondo de estas discusiones aparecen las diferencias en torno a las reformas y respecto de lo que debe ser el programa de una futura candidatura de centroizquierda. Tienen peso en la DC y en el PPD (en menor medida en el PS) sectores que jugaron un papel relevante en los gobiernos de la Concertación y que  han ido asumiendo responsabilidades en el mundo empresarial y expresan posiciones que poco se diferencian de la derecha. Para ellos, los cambios que necesita el país son menores y valoran las instituciones básicas de lo que ha sido el modelo chileno. Pero la transformación del sistema de AFP, de la salud estructurada en torno a las Isapres, la culminación de una reforma educacional basada en derechos universales y una labor más relevante del Estado en innovación productiva son sin duda el núcleo programático económico social de una nueva coalición de centroizquierda.

La intervención del expresidente Lagos corre el peligro de ser interpretada como una apuesta a favor de los sectores que han puesto obstáculos a las reformas en marcha y de un programa futuro que no contempla las reformas indicadas. Ello debilita una eventual candidatura del ex – presidente. Al mismo tiempo, los sectores de la centroizquierda que pujan por impulsar las reformas pendientes, carecen de un liderazgo capaz de competir con perspectivas de éxito en la futura campaña presidencial. Un debate programático que ponga énfasis en estas cuestiones puede permitir superar estas dificultades.