Ventajas de la participación en la OCDE

Publicado : 05 Mayo, 2016 en Carlos Ominami, Columnas Chile 21

|por Carlos Ominami|


Tradicionalmente nos comparamos con otros países de América Latina, y estamos acostumbrados a estar siempre dentro de los tres primeros lugares. Sin embargo cuando lo hacemos con los países que son parte de la OCDE, Chile aparece más bien en los últimos lugares. Es un costo que hay que asumir, y sumando y restando, no cabe duda que la pertenencia de Chile a la OCDE tiene esencialmente beneficios, por ejemplo en la certificación de las estadísticas.

Cuando se habla de la OCDE se tiende a pensar que simplemente se trata de un club de países ricos. Están ahí los países más desarrollados, pero la OCDE es bastante más que eso. Es un centro de excelencia, es probablemente el principal lugar de discusión de políticas económicas y sociales.

Para un país como Chile, la visión de la OCDE -que no es homogénea- nos permite salir de una reflexión bastante provinciana y muy dominada por un neoliberalismo extremo. Lo hemos dicho en otras ocasiones, Chile es como una especie de Corea del Norte del neoliberalismo. Es probablemente el país donde, con “mayor religiosidad”, se siguen las ideas del neoliberalismo y, en ese sentido, creo que a Chile le hace muy bien su pertenencia a la OCDE, que es una institución que tiene un punto de vista mucho más amplio y diverso.

Tan es así que en la OCDE uno encuentra muchos trabajos que valoran el papel del Estado, que hablan de estrategia, término que han estado prácticamente excluido de nuestro debate, y que resulta fundamental para enfrentar algo que hoy es clave en la problemática latinoamericana: la vulnerabilidad de la estructura productiva.

Tuvimos un ciclo espectacular durante la primera década de este nuevo siglo. Teníamos democracia, crecimiento, baja inflación, desendeudamiento y disminución de la pobreza. Hoy estamos en medio de un panorama latinoamericano extremadamente complejo, con crisis políticas, estancamiento de la economía, rebrote inflacionario, y comienzan también a producirse noticias negativas en el ámbito de la disminución de la pobreza y la indigencia.

La OCDE tiene una visión positiva respecto de lo que ha sido el comportamiento de la economía chilena. Estuve revisando el último  informe sobre Chile. Se destaca un balance globalmente positivo, pero también la OCDE subraya con mucha fuerza la magnitud de las desigualdades en materias de ingreso y educación. Es, por tanto, un aporte significativo al debate.

La OCDE valora positivamente la reforma educacional hoy en curso, pero plantea también dudas -tema bien espinudo- sobre si la gratuidad en educación superior es una política equitativa y sustentable en el tiempo.

La OCDE destaca también la importancia de contar con sindicatos fuertes y con una negociación colectiva amplia. Se plantean además serias dudas sobre el sistema de pensiones, entregando un dato escalofriante: la tasa promedio de reemplazo (porcentaje de la pensión sobre la última remuneración) no supera el 15%. Esto condena a la pobreza a la mayoría de la gente que se jubila.

Por último, la OCDE hace bien llamando la atención sobre las insuficiencias de nuestra política de innovación. Somos un país que se dedica a producir lo mismo, más o menos de la misma manera, y eso es la base del estancamiento de la productividad, que constituye un obstáculo fundamental en nuestro camino al desarrollo.