LO BUENO, LO FEO Y LO MALO EN EL DEBATE DE LA REFORMA LABORAL EN EL CHILE ACTUAL

Publicado : 11 Abril, 2016 en Columnas Chile 21, Jaime Ensignia

|por Jaime Ensignia|


El título del excelente espagueti western de los años 60,  “El bueno, el feo y el malo”  dirigida por Sergio Leone, con las notables actuaciones de Clint Eastwood y Lee Van Cleff decantó casi naturalmente al analizar el devenir del debate desarrollado desde la firma de la presidenta Michelle Bachelet, el 29 de diciembre del 2014,  a la fecha  en torno del Proyecto de Ley que Moderniza el Sistema de Relaciones Laborales.

LO BUENO. El actual gobierno, fiel  a su programa presidencial, puso como un cuarto pilar de las reformas estructurales, el de la reforma laboral y con ello se configuró un escenario de análisis, debate, propuestas y contrapuntos sobre un tema que había quedado rezagado en la agenda de los gobiernos democráticos. La necesidad de avanzar hacia un cambio “sustantivo” del sistema de relaciones laborales llevó a la instalación del tema en la sociedad. Actores sociales, el movimiento sindical, gremios empresariales, partidos políticos y parlamentarios debieron entrar al debate sobre el carácter que debía asumir una reforma laboral de nuevo cuño. Pero, ¿hasta qué punto sería de nuevo cuño? Las expectativas del mundo del trabajo, de sus organizaciones sindicales y del mundo político progresista y de izquierda, apuntaban a cambiar estructuralmente el sistema de relaciones laborales heredado de la dictadura cívico militar. Por cuanto, más allá del necesario balance de hacia dónde ha derivado esta reforma laboral, cabe destacar el  debate intenso y abierto generado en torno a esta iniciativa, en contraste con su silenciamiento en el caso del Código Laboral,evacuado a sangre y fuego bajo la dictadura de Pinochet.

LO FEO, salta a la vista en el debate interno de la Nueva Mayoría al contrastar las posiciones de aquellos que están por una agenda progresista de cambios estructurales en la sociedad chilena, tan obvios para los países de capitalismo maduro como los de la OCDE y, aquellos que reivindican que las reformas están “mal hechas” o bien que lisa y  llanamente no quieren o nunca han querido  cambiar las reglas del juego que dejó el régimen de Pinochet en materia laboral. El conservadurismo atrincherado en el seno de la propia coalición de gobierno, particularmente en el Senado, en donde incluye a algunos senadores DC y  PPD, contribuyó decididamente a morigerar aún más la ya moderada propuesta de Proyecto de Ley del Ejecutivo. Uno de los temas álgidos ha sido el reemplazo en huelga de trabajadores, en donde quienes están por abrir ventanas al reemplazo recurrieron una y otra vez a equívocos ejemplos de países europeos, eludiendo siempre entregar una panorámica completa de las relaciones laborales en esos países en donde los sindicatos suelen ser muy fuertes, está vigente la  negociación colectiva ramal y en algunos de ellos, incluso hay cogestión en las empresas. En definitiva, el debate dejó al desnudo a quienes no están dispuestos a apoyar las reformas en curso y esperan tener la posibilidad de restaurar el viejo status quo. La colusión política restauradora ha permitido converger a ex ministros, ex parlamentarios y miembros de la élite de la antigua Concertación con el objetivo de oponerse decididamente en contra de cambios estructurales en estas materias.

LO MALO, está en la actitud de la derecha política en el parlamento y en la falta de propuesta de los partidos opositores en lo relacionado con los puntos sustantivos del debate sobre la reforma laboral. En este escenario, se puede entender la oposición de trincheras sin precedentes de los gremios empresariales por intermedio de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) o el de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), por nombrar algunas de ellos, en definitiva: defienden las regalías, privilegios y su hegemonía en la relación capital-trabajo que les otorgó hace 36 años la dictadura cívico militar con su Código Laboral.En este contexto y tal como lo recogió la prensa nacional, el diputado PS y presidente de la Cámara Baja, Osvaldo Andrade planteó que le daba “mucha pena que el único argumento de la derecha sea acudir al Tribunal Constitucional (TC)”. En efecto, hacia allí apuntan los argumentos de connotados parlamentarios de la derecha, como el Senador Andrés Allamand (RN) o Hernán Larrain (UDI), al señalar que todos estos temas zanjados en la Comisión Mixta en cuanto a la titularidad sindical, la extensión de los beneficios por parte de los sindicatos, la negociación interempresa obligatoria y el derecho de información que deben tener los sindicatos para las negociaciones colectivas constituyen bajos sus ojos, materias inconstitucionales. Al vulnerar, en su perspectiva, la actual Constitución, estos puntos deben ser zanjados en la llamada tercera Cámara, el Tribunal Constitucional. Los senadores nombrados y otros  personeros de la derecha política pierden de vista que la actual Constitución fue engendrada en dictadura y una de las reformas que está en el tapete es precisamente la que debe conducir hacia una Nueva Constitución que libere a Chile de las amarras del legado pinochetista.

En síntesis, la derecha no tiene proyecto, ni propuestas para la Modernización del Sistema de Relaciones Laborales, sino que se aferra en estertores moribundos al Plan Laboral del hermano del ex presidente Piñera, José Piñera. Vaya propuesta de modernización de las relaciones laborales para nuestro país en pleno siglo XXI.


Jaime Ensignia, Sociólogo, Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Libre de Berlín. 
Director del Programa de Relaciones Laborales de la Fundación Chile 21