Conducción política y proyección del gobierno

Publicado : 06 Abril, 2016 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


Llamó la atención que el mini ajuste fiscal haya afectado a dos áreas prioritarias del Gobierno: la educación, eje fundamental de la apuesta por avanzar en mayor igualdad y la seguridad pública, permanente preocupación ciudadana. La política tiene mucho de señales y la señal transmitida fue que lo prioritario es alcanzar el equilibrio estructural en las finanzas públicas. En Teatinos 120 se olvida con frecuencia que si lo político tiene que ver con proyectos país, no da lo mismo qué gobierno sucederá a la Presidenta Bachelet. La decisión respecto del presupuesto de Educación debilita frente a los ciudadanos el compromiso gubernamental con la gratuidad y la equidad en el sistema educacional. Cabe preguntarse si el tema referente al ajuste presupuestario fue analizado por el Comité Político y, si ese fue el caso, cuáles fueron las recomendaciones a la Presidenta de la República.

Varios incidentes recientes dejan en evidencia una muy débil coordinación y dirección colectiva del gobierno. Mientras el ministro del Interior se da el lujo de emitir opiniones “personales” respecto del proyecto de despenalización del aborto en tres causales, aparecen diferencias cruciales entre dos ministros en relación con la reforma laboral.

El presidente del Banco Central independiente, por su parte, haciéndose eco de las opiniones empresariales y de los economistas de derecha, señala en el Senado que en su opinión (habría sido mejor que entregara estudios que confirmaran el aserto), es autocomplaciente echarle la culpa de nuestros problemas al escenario externo más adverso, apuntando en cambio al clima de inversión, insinuando así, que son las reformas las principales responsables de la desaceleración. Olvida el personero los problemas estructurales que arrastra la economía nacional desde al menos 10 años. Pese a que la Presidenta Michelle Bachelet señaló en la reunión de la Nueva Mayoría que está en juego el poder político, el equipo económico no parece incluir en su descripción de funciones la tarea de discutir con altura de miras lo expresado por la principal autoridad del Banco Central.

En este contexto se plantea la pregunta respecto del rol efectivo que está jugando la Segpres. Su principal función es la de propender al logro de una efectiva coordinación programática general de la gestión de gobierno. Falta una autoridad que ayude a  la Presidenta a resolver, oportunamente, sobre conflictos entre sus ministros y asegure, además, la consistencia entre decisiones, como la de los recortes presupuestarios, con los objetivos programáticos del gobierno y su proyección, condición sine qua non de la consolidación del proceso de reformas en marcha y la aprobación de una nueva Constitución en la próxima administración.

En este relativo vacío de dirección política, como ocurrió en la primera Administración de Bachelet, se impone el liderazgo del ministro de Hacienda.

En los últimos dos años de ese gobierno, el rol dirigente de Andrés Velasco fue crucial en la fragmentación de la coalición y la derrota en la elección presidencial de ese año. No es el Ministerio de Hacienda el organismo mejor preparado para conducir políticamente el gobierno.